Perder el tiempo conmigo es una realidad, no es una historia de esas imaginarias que me invente. Este relato puede ser ficticio o real, como lo queráis ver. Habló de mirarse en el espejo, ver a una persona que eres tú pero querer meter la mano y arrancar ese reflejo. Habló de inseguridades, para muchos de vosotros esa palabra no existe, me alegro porque es duro vivir inseguro. Es como vivir con una carga muy pesada que por mucho que intentas tirar se mantiene ahí. Vivo rodeado de muchas dudas, como la certeza de que para las personas pueda crear algún tipo de beneficio, es una pregunta que te dices cada día día de tu día...
- Bueno, otro día más. ¿Qué he aportado? ¿Qué he hecho?
Intentas conseguir una respuesta que te consiga sentir satisfecha, algo que te haga sonreír. Y cada día vas como en un circuito de carreras, en las que unos días ganas pero otros te quedas a lo lejos viendo a los demás coches adelantarte. Supongo que muchas veces a esa respuesta le ha seguido un espacio en blanco. A veces pienso que todos somos capaces de aportar esernalidades externas, yo soy más de las negativas que positivas. Tengo una facilidad para estropear todo lo que antes arregló.
A veces me sorprendo como la vida puede dar vueltas y vueltas y siempre me encuentro en el sentido contrario y siempre me pierdo. Y debería de cabrearme por ello o entristecerme pero no lo sé, me resignó. Porque he intentado controlar mi vida como puedo pero muchas veces acabó por descontrolarla más. Esta entrada no es una entrada para compadecerme, quien piensa eso puede marcharse dejar de leer, esta entrada es una enseñanza de cómo mientras miles de personas presumen de su seguridad hay personas que tienen que ir una coraza en cada momento. Yo soy de esas, pero aparte de insegura a veces soy gilipollas. Se puede ser inteligente y gilipollas a la vez, os aseguró.
Soy capaz de sacar la mejor versión de mí misma y al día siguiente sacar la peor, parece que busqué mi fin aunque siempre sueño con obtener más y más principios y menos finales. Cuanto más aprendo de la vida más tropiezo con la misma piedra. No quiero llamar la atención pero no sé como lo acabó que al final lo hago. Me tomó mal los consejos, como si fueran críticas. Me cuesta aceptar consejos, tengo un escudo que hace que me ponga a la defensiva, cómo aceptar un consejo sí tú misma te insultas diariamente. Es un poco contradictorio pero la que se hace más consejos a mí misma soy yo y también la que menos caso hace. Soy más de corazón que de mente, y lo siento mucho chicos pero la mente también es útil, a veces por usar solo el corazón te metes muchas ostias. Me gustaría que mi vida fuese una película pero ese futuro lo veo lejano.
Ahora en serio, a veces pienso que si me alejase de todos y de todo sería una bomba menos peligrosa, podría salvar a personas, porque pienso que los que os empeñáis en cuidarme deberíais ver que aparte de que soy una especie peligrosa no tengo remedio, soy un desastre. Soy esa clase de personas que se pone la camisa al revés, que no se peina las cejas, que siempre se le cae el monedero.. Bueno, soy un show. Desde fuera es divertido pero te acabas cansando, soy insegura, tan insegura que tengo el récord de no decir ni una palabra en dos horas seguidas, si puedo huyo cuando la situación me asusta, soy un poco cobarde, bueno, bastante cobarde. Insultó en vez de decir todas las cosas buenas que quiero decir, tengo una mente un tanto enredada, que mezcla muchos pensamientos y o los ordena mal, o los borra o se inventa unos pensamientos más surrealistas. Sí, soy esa clase de personas misteriosas, que le gusta hacer el tonto pero que se cabrea con facilidad. Soy bipolar, me gusta hacer locuras, a veces no sé ni lo que hago porque aparte de torpe soy despistada. Me gustaría quererme a mí misma, ser más segura pero no lo creo, el tiempo pasa y en vez de crecer voy encogiendo. Fastidió todo, tengo un poder mágico que hace que cuando las cosas van bien se me active un tic y acabé por puuum.
Soy desagradecida, soy como un aspersor y si te acercas, te empaparé. Siempre digo que me alejó pero nunca consigo alejarme, siempre me acabó por acercarme. Tengo tanta mala suerte que cuando intentó aislarme siempre acaba llegando alguien. Me ralló con facilidad, siempre necesito confirmación a todo porque si no me siento en negativo. Soy tu mejor sorpresa y a la vez tu peor decepción. Y la decepción me causa lágrimas, muchas lágrimas. Lloró muchas veces, es como si mis ojos estuvieran hechos para llorar, yo no elijó llorar, soy hipersensible. Tiene que a ver algo para recetar mi sensibilidad porque si no, no lo termino de comprender.
Me gusta caminar por la vida con mi música, me gusta correr, me gusta la libertad, me gusta cantar hasta no tener voz, me gusta sacar sonrisas aunque a veces también sacó disgustos, será que todo tiene que ir en un pack. Hago algo y me arrepiento y cómo no aprendo que arrepentirse no sirve de nada, acabó escribiendo. Soy muy incoherente, ya lo he dicho pero lo repito. A veces soy simpática, y a veces merezco la pena, pero sólo a veces. Si el día va bien siempre haré algo para que eso se caiga y ya no verás a la Vera felicidad, verás al a Verá caótica, a la Vera perdida. A veces soy la más segura y otras la más insegura de este mundo. Da consejos pero luego no se los aplica. Busca ser diferente aunque a veces por ser diferente se olvida de lo esencial que es ser feliz. A veces es pelota, aunque no eso, quiere cada día confirmar que la gente no se quiere ir aunque si se va lo entendería. Valora a personas que hace tiempo se largaron de su vida, valora el pasado como un tesoro pero sólo sería tesoro si estuviera en el presente. A veces se olvida del presente cuando el presente le ha dado esa felicidad de la que a veces presuma. Odia su desconfianza, también odia que no sepa asimilar las críticas, odia pensar que a todo el mundo le cae mal, odia esos muros que se pone para ocultar lo que siente, odia ese nudo en la garganta que le impide desahogarse, también odia ser tan débil, tan frágil, tan susceptible y odia sobre todo la manera que tiene de tratar a las personas a veces como si fueran juguetes, como si no tuviesen valor, odia valorar las cosas cuando no están, odia eso, odia pensar que si no fuera así nadie se hubiera ido de su vida, odia sentirse culpable por no ser como los demás, odia ser tan rara y a la vez tan ordinaria, odia esa mirada de lástima que pone, odia llorar como si fuera una víctima aún sabiendo que tiene la culpa, odia ser una bala perdida y nunca encontrar el rumbo. Y sobre todo odia escribir esto con total indiferencia, como si no la afectase, como si todo fuese un guión que estuviese escrito desde hace tiempo. Esta historia no es ni infeliz o feliz, es la historia de alguien que de cada tropiezo se hace una herida demasiado grande, es la historia de alguien que vive con inseguridades, con ese odio en sí mismo, con las ganas de ser más simpática, menos borde, más alta, más habladora, menos callada, más sensual, más inteligente... Me gustaría ser tanto, estar en un extremo o en otro pero me quedó en el medio. Y no sé si ir hacia un lado a otro, sé lo que quiero pero a veces pienso si es mejor mantener alejado a lo que quiero, si es mejor mantener este desastre lejos de las personas que aprecio, porque sé que lo que más quiero es la felicidad de las personas que me han querido y me quieren y lucharé por ello, por eso voy a seguir porque quiero poder ver esas sonrisas, poder ese brillo en los ojos ya sea a su lado o lejos. Me cuesta tanto sincerarme, mirar a los ojos, confesar mis miedos y enfrentarlos, me cuesta tanto dejar la timidez atrás, me cuesta superarlo, me cuesta encerrar todo lo que empeora mi estado de ánimo, me cuesta alejar la ira para ser sincera, la ira es un buen disfraz para esconder la tristeza pero... me gustaría dejar a un lado los problemas, que alguien me diese la mano y caminar pero sí soy una carga, no quiero que me lleven. Y soy tan incoherente y creo que perder el tiempo significa intentar arreglarme, porque tengo tantos pedazos rotos y no tantos pero hay personas que me hacen tan feliz, a la vez. Soy de idas tan opuestas pero soy muy cabezona, ahora veo el cielo azul, antes lo veia gris. Veo tanto contrastes de colores. Hay algo que me impide alejarme, porque hay lado de mí que me gusta, que me gustaría recoger y crear otra persona, tirar mis defectos. Sé que las personas se cansan de lo diferente, pero yo puedo intentar cambiar, puedo intentar... bueno esta historia es ficticia o real, no lo sé. Lo único que sé es que todo parece tan irónico, un día parece estar en el cielo y otras te caes en el infierno, un día parece que tengas todo en la mano y otro, te lo encuentras debajo de tu pie. Nada es seguro, y cuanto más disfrutemos de lo que tenemos mejor, no vaya a ser que un día lo pierdas, no vaya a ser que un día el perdón solo sea una palabra absurda que no tenga ningún valor como ese perdón que me debo a mí misma y que todavía está guardado, como ese rencor que debería de dejar de ir, como esa poca valoración que tengo a lo que hago, como la inferioridad que me siento respecto a los demás, como a veces parezco estar bañada en oro y al día siguiente parezco desterrada en lo más profundo, es tan extraño pero me gustaría volver a disfrutar, me abrazaría al diablo aún sabiendo de que todo termina, volvería a abrazarme al diablo, volver a ser esa persona que se quería por un momento, que quería lo que era, lo que tenía, lo siento por siempre caerme en la misma piedra, pero la piedra parece estar colocado en el sitio donde no lo veo y donde más probabilidades hay de que me tropiece. Como me gustaría hacer borrón, pero luego lo pienso y claro que no, borraría cosas que me hacen sonreír, que me hacen seguir luchando, borraría historias que deberían de estar en la historia. Porque a pesar de lo que pueda ser, mi vida ha sido muy afortunada y he encontrado a personas fantásticas aunque las haya ensuciado con mi actitud. Porque no me siento una víctima, me siento la culpable de muchas cosas, e incluso de mí misma y es así.
No hay comentarios:
Publicar un comentario