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miércoles, 26 de abril de 2017
City of Stars
Sentimiento de vivo afecto e inclinación hacia una persona o cosa a la que se le desea todo lo bueno.
Sentimiento de intensa atracción emocional y sexual hacia una persona con la que se desea compartir una vida en común.
Esta es la definición de amor. Cómo definir algo que está tan encerrado en tantas palabras. Un sentimiento nunca podrá ser definido por ninguna palabra, y además... No es solo a la que se le desea todo lo bueno ni tampoco es con la que se desea compartir una vida en un común. Eso es muy banal, eso es incluso demasiado ordinario.
Que hablé yo de amor sin haber conocido lo que es vivirlo es un poco incoherente pero supongo que si el amor es incoherente también lo voy a ser yo. No hace falta liarse con cientos de personas para conocer el amor, y sobre todo, cuando conoces el desamor en carne y hueso ya has aprendido la lección más importante del amor, ya que has sido capaz de ofrecer tu corazón a alguien que probablemente nunca te quiera como tú a ella y eso en el fondo es precioso. Que alguien te ame, que alguien te ponga un altar aunque tú no le quieras. Es precioso. Es de valientes querer, estamos en una sociedad miedosa, egoísta y criticona. Es muy difícil conseguir que triunfe un sentimiento tan puro como el amor si seguimos poniendo obstáculos, como la edad, como el país de nacimiento, como la orientación sexual, como las diferentes personalidades. Vivimos con demasiados prejuicios, intentamos detener un río que debería de fluir. Es decir, antes de que un amor se pueda consolidar ya estamos diciendo cualquier palabra. No olvidéis que el amor es cosa de dos, no de nadie más. Cuando se pone candados al amor es cuando ese amor empieza a flojear. Aunque cuanto más flojée el amor en una cuerda floja más se puede conocer su valor. Nada es fácil y menos el amor. Porque vivimos en una sociedad donde hemos renunciado a las mariposas en el estómago y vivimos con ansiedad por tener novio o novia, como si esto fuera una competición donde quien tiene más trofeos gana. No, no. Claro que hay que tener ganas de amar pero no os dais cuenta de que el amor que se fuerza acaba por romperse. También os habrá ocurrido que os habéis enamorado de una persona con tanta intensidad que la habéis puesto en un pedestal y cuando el pedestal se cae os preguntáis porque estabáis tan pillados. Os voy a decir la respuesta, el amor nos eleva a una categoría muy alta, que no somos, nos hace más guapos, más inteligentes, más buenos .El amor hace que veamos a la otra persona con otros ojos, que la veamos incluso en otra dimensión. No me parece mal, porque nos hace sacar lo mejor de la otra persona. Pero no me quería desviar del tema. el amor es un remolino que gira continuamente y va dejando semillas para quien quiera las recoja, quienes somos para intentar manipular el remolino. El amor nunca va a llamar la puerta, no vayáis corriendo a buscarle. Que la falta de amor duele ,pero lo que duele más es vivir el amor de manera incorrecta, lo peor en esta vida es el conformismo, creer que el amor es algo rutinario, que el amor es real y no de película, está claro pero es que el amor es algo que no sigue reglas, que no tiene por qué ser igual que ese libro tan famoso erótico o esa película de amor tan ñoña, no, el amor no tiene por qué seguir los mismos pasos pero no por ello deja de ser mejor o peor, porque el amor no cambia tanto en las películas como en la realidad, el verdadero amor tiene que llenar, en las películas el amor se llena en un vaso precioso, en un vaso de porcelana y el amor real llena el amor en vasos más pequeños pero... lo que importa no es el recipiente sino lo que está dentro. Yo tengo 17 años, y por qué no puedo hablar del amor, porque sólo he vivido en mis carnes el desamor... no, claro que no, habló del amor porque aunque todavía sea una fantasía en mi cabeza, sé lo que es dar todo por alguien, lo que es dormir a las tres de la mañana con el nombre de una persona en la mente, sé lo que es que cada maldita canción te llevé al mismo destino y que de cada canción imaginarse una historia distinta con esa persona, sé que lo que es estar dispuesta a arriesgar lo que tienes por alguien y también sé lo que es darse la hostia porque el amor hizo que viese un mundo diferente al real y no me arrepiento, necesitamos más idealismo y menos realidad pero claro que hubo una ostia, claro que hubo una decepción porque es así el amor, el amor nos hace ver fantasmas donde no los hay y luego nos da un buen bofetón pero el amor es una montaña rusa, que va hacia arriba y luego hacia abajo, que pocas veces se mantiene en línea recta pero a mí me gusta lo inestable, me gusta las cosas que no están ya decididas y que hay que luchar todos los días. No puedo ver el amor de otra manera, quizá sea un poco temeraria por pensar así del amor, pero que si algún día me enamoró, sé que va a ser un amor mágico, un amor que sea capaz de escocerme y de sanarme, un amor bipolar, un amor que no tenga ningún tipo de sentido, porque sé que lo qué ahora mismo pienso del amor seguro que no será lo que viva en realidad. Vivimos planificando todo, nuestro primer novio o novia, nuestra primera vez, nuestros amigos y luego solemos equivocarnos y las cosas salen al revés o de otra manera. A mí me pasa, pienso demasiado y actúo poco.
Porque creo tanto en el amor, porque creo de corazón que es lo que nos llena y nunca es demasiado pronto o tarde, es decir, a los 17 años puedo vivir el amor de mi vida, o a los 50 o a los 80, quien ponga un número a un sentimiento es que... bueno, no todos son ciencias exactas, el amor no lo es. Hay muchas excepciones, no hay muchas igualdades. Creo que el mayor ejemplo de carpe diem es el amor, estamos tan locos los que vivimos creyendo en el amor, un día todo parece azul, todo parece perfecto y al día siguiente todo es un drama. Vivimos expuestos a todo tipo de cambios y muchas veces es sólo nuestra mente el que lo crea.
El título de este blog se denomina "City of stars" que es una canción de la la land. Es triste, habla del amor con nostalgia, pero también con algo necesario, como algo que nos llena. Es eso, muchas veces cuando un amor se desgasta, cuando una vela se apaga siempre se mira hacia atrás con pena, porque muchas veces luchamos de una manera tan intensa, creo que son esos momentos de lucha los que hacen que me gusta la vida, me gusta que las personas sean capaz de sacar todas esas energías para conseguir mantener a alguien o conseguir a alguien, me hace sentir que todavía vivo en un mundo de soñadores, de romanticismo, de esperanza. Otras veces cuando ocurre un amor imposible, siempre se vive con ese resentimiento, con ese quizás, o mejor, con que hubiera pasado si... y que nunca encontramos la respuesta o la tecla adecuada, lo bueno del amor es que el amor real siempre se guarda en la mochila de los recuerdos, siempre nos apoya y siempre nos ayuda a recordar lo que es querer a alguien. Ese sentimiento lo deberíamos de renovar cuatro veces al mes para que no se pueda desgastar, el amor es lo que nos hace funcionar, por delante de trabajos agotadores, por delante de la riqueza, de los exámenes, el amor siempre debe estar presente y nunca se debe estancar, nunca es algo que haya que dejar pendiente porque sin amor todo lo que vivimos sería menos reconfortante, el amor nos cobija, el amor hace que aprobar ese examen tenga una recompensa más bonita. La la land te enseña a que el amor es tan complicado pero el amor auténtico siempre consigue dejar huella y es lo que hay que intentar en todo lo que hacemos cada día, que dejé huella y que se mantenga aunque ya hacia adelante esa huella no se repita pero que haya merecido la pena. Nunca habrá límites de abrazos ni de besos, y a quien le moleste se puede tapar los ojos, el amor se vive como se siente, nadie tiene por qué dictar como amar, faltaría más. Los pequeños detalles estarán por delante de los grandes, una mirada, una palabra... qué más da, eso es lo que hace todo sea más especial.
No busco el amor, el amor me busca a mí y me encuentra y muchas veces es caprichoso o muchas veces le gusta joder en lo más profundo del alma pero comprendo lo necesario que es amar, aunque a veces en su letra pequeña ponga que vaya a sufrir. Nunca me cansaría de querer, de creer en el amor aunque todavía no lo haya saboreado, sé que si no tuviera esperanza la vida me costaría más y a mí no me cuesta nada creer. Al fin y al cabo mi imaginación siempre sera la que crea las historias.
Necesitamos más soñadores sobre el amor, personas que apuesten más de lleno por algo que hoy en día la juventud usa como un juguete. Es difícil hoy en día decir que sí al amor, es muy fácil decir que es mejor lío, yo también lo he dicho pero no compensa. Eso no es lo que te va a hacer sonreír cada día que te duermes. Veo tantas parejas y cuantas poseeran ese tesoro llamado amor, cual tendrán una historia de amor que contar a sus hijos. El amor no tiene que ser para toda la vida, porque hay amores que triunfan y otros no, lo importante es que cada amor te aporte algo y es así, toda la vida es muy difícil, pero hay que disfrutar de cada uno de ellos, sentir que no has perdido el tiempo, sentir en cada beso esas cosquillas, esa energía, esas ganas de más. Yo no concibo otro tipo de amor, yo no concibo la rutina ni concibo ese amor libre, porque al final yo no podría tener una novia sabiendo que está toca a otra persona, que la besa, que incluso la hace el amor o que la toca el pelo. No podría tenerlo, llamadme celosa o posesiva pero en ese sentido el amor tiene que ser de dos, esa electricidad que pasa cuando te das cuenta de que es tuya esa persona, está en ti, que esos besos son sólo tuyos, ese egoísmo por poseerla pero también esa inteligencia de dejar que sea libre porque si encierras en una prisión de amor, esa persona no querrá quedarse, querrá huirse. El amor, las amistades y la familia están entrecruzadas y quien no lo vea, es que está ciego. Esta entrada es corta pero quería mostraros lo importante que es luchar por el amor que creemos y merecemos, no por otro. Por mucho que hoy sufras, todo viene cuando menos llega, y a veces lo que viene es adictivo y muchas veces nos hace daño pero aprender a querer es algo que tanto en el amor como el desamor se desarrolla y el tiempo cura todas las heridas, y cuando sufras un desamor no te arrepientas de querer,yo me he arrepentido de ello pero hoy me doy cuenta de que querer no ha sido una pérdida de tiempo, pude apreciar una felicidad aunque imaginaria y supe dar todo por una persona, creo que en ese momento supe que ese era el amor real, las miradas de complicidad, el sacrificio, el tesón, no hay nada más importante que eso..
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