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jueves, 28 de diciembre de 2017

Carta dirigida a 2017. Primera parte.

https://www.youtube.com/watch?v=UrjuTSfeMCM Escuchad esta canción, reflexionad con la letra y podréis seguir leyendo todo lo que viene a continuación. Probablemente si no lo escuchas no pasa nada, pero esta canción lleva tanta realidad dentro y muchas veces hasta que no lo escuchamos no nos damos cuenta.

Decía el Barón de Montesquieu que queremos ser más felices que los demás y eso es dificílisimo, porque siempre les imaginamos mucho más felices de los que somos en realidad. Y que razón tiene, ahora añado yo, si en vez de pensar en la felicidad de los demás, nos centraríamos en la nuestra propia quizá seríamos más felices y agradecidos. Porque no os engañéis..."Todos merecemos un regalo, eso es cierto, un regalo llamado tiempo" y no hay un regalo más grande ni con más valor que el tiempo aunque muchas veces lo tiremos a la basura. Quien te dedica tiempo, te dedica una parte de su vida a pesar de saber que esa vida va a llegar su fin, te elige para compartir el tiempo. El caso es que en 2017 pienso en todas esas personas que me han dado su tiempo y también a todas las personas a las que yo he dado tiempo.
¿Puedes recordar quién eras, antes de que el mundo te dijera quién deberías ser? Creo que lo primero que deberíamos de pensar es en quiénes hemos sido en 2017, si somos las personas que realmente queremos ser, y si es posible cambiar cómo hemos sido. Yo en este 2017 he visto brillar mis cualidades y las valoró con más fuerza pero también he visto brillar mis defectos, y muchas veces esos defectos no se pueden ir por qué viven incrustrados en nuestro ser pero sí podemos hacer que pasen más desapercibidos. Dando un repaso a 2017, voy a hablar de cómo empezar el año cuando la vida te da el peor golpe que puedes pensar. Cuando la vida te quita a una persona de repente, sin que se lo esperes, cuando la vida te quita un trozo de alma que ni siquiera sabía que tenías. Cuántas veces me he hecho preguntas que nunca tendrán respuesta, ¿Por qué la vida se lleva a personas tan pronto? ¿Por qué no puede esperarse unos años? ¿Por qué no me dio la vida un aviso para qué pudiera despedirme? ¿Por qué tengo ese sentimiento de culpabilidad continuo?. Sigue doliendo, la muerte nunca deja de doler, la vida pasa pero la muerte siempre se queda al lado tuyo. Y llega el fin de 2017, unas Navidades sin verte aunque probablemente el año pasado en gran medida tampoco cuenta porque ya no eras tú. En realidad, no eras tú. La cuestión es que te echó de menos por qué el vacío que dejas no se llena con nadie más y probablemente ni estando lejos en vida, te había echado tanto de menos. Y es probable que siga con el nudo de garganta, y es probable que contigo haya cometido el mayor error de mi vida: No haberme despedido, no haberte ido cuando tenía que ir, llevar una coraza de despreocupación a pesar de que no era así ni mucho menos. Lo peor es no haberte dicho te quiero, pero en realidad a mi me cuesta mucho decir te quiero por qué me da mucho apuro pero ahora esas cosas importarían una mierda por qué te lo diría sin parar. Y si estás cerca de mí quiero que leas esto para que así sepas cómo me ha ido el 2017. Seguramente te eches muchas risas porque eras así pero también espero que te sientas orgulloso de mí. Tenía que haberte contado mi vida mucho antes, lo siento. Pero es que no he tenido narices. Cuando los ángeles subieron a por ti, bueno, nunca había ido un funeral y espero nunca ir porque sentía una necesidad de llorar y tener que mantener la compostura, no por nadie en general, bueno, sí, por ellos que parecían tan firmes, seguro que habían llorado como nadie pero eran mucho más maduro que cualquiera de la sala. Estarías orgulloso de ellos, que te fueras supuso mi reencuentro con ellos, es triste decirlo, pero en situaciones así es cuando te encuentras con personas a las que la vida, la distancia o la pereza había impedido que no los vieras. Me quedé alucinada con ellos, me dieron el Instagram y también me dieron muchos abrazos. Y casi pierdo la compostura porque yo nunca podría ser tan valientes como ellos, ojalá les vea más a menudo, aunque soy gilipollas porque en vez de esperar a la vida, debería de ir yo y hablarlos y esas cosas. Sí, seguramente tú me habrías dicho que lo hiciese, que los hablase, que los viese. Bueno, ahora voy a contarte mi vida este año. Ojalá me hubieras visto ese brillo de felicidad que he tenido estos dos años y ojalá hubiera podido presentarte a todos mis amigos. Porque seguramente les habrías caído genial, por qué eras inteligente y carismático. Este 2017 ha sido muy intenso, tío. Cuando te fuiste, mis amigos de la clase se habían ido a la nieve, no pudieron apoyarme en persona pero sé que sufrieron en la distancia como si hubiesen estado a mi lado. El caso es que ni siquiera la semana donde ellos se habían ido estuve sola porque había una chica llamada Andrea, que sacrificó sus recreos para estar a mi lado, y nunca lo podría olvidar, esos gestos son los que me gustaría practicar más. El caso es que fue un miércoles cuando te fuiste y al día siguiente, que quería estar sola, no quería ver a nadie ella no me dejó que estuviese sola y nunca lo dije pero eso se lo agradecí mucho porque soy una persona muy contradictoria y muchas veces no digo lo que pienso, digo lo contrario a lo que pienso y quien me conoce se da cuenta. Sé que eso es de una persona inmadura pero tengo muchas carencias y no sé, me da mucho apuro decir lo qué pienso, lo qué quiero, soy un misterio, aunque intento serlo menos pero me cuesta. Soy como una caja fuerte que se abre por accidente de vez en cuando. Dice Jorge Bucay que no somos responsables de las emociones pero sí de lo que hacemos con las emociones. Emocionalmente soy un desastre, y incluso cuando me enfadó en vez de argumentar, digo cosas estúpidas, luego me voy lloró y veo todo más claro pero no lo digo. Cuántas veces he acabado a chillido limpio con Noelia y Carmen, dos de mis amigas por tonterías pero al fin y al cabo las tonterías siempre son los motivos más importantes de discusión. No sé qué me pasó, o que nos pasó, pero hubo una época que sólo discutíamos y lo cambiaría por qué el tiempo lo desaproveché totalmente, y me hubiese gustado haber vivido momentos más bonitos con ellas, cómo cuando nos fuimos al Joaquin Blume y nos poníamos ver cómo jugaban al fútbol (Noelia se fue pero Carmen y yo nos quedamos, ya sabes lo qué me gusta el fútbol), luego me acuerdo que llegué tarde a casa y estaba rallada, casi llorando en el autobus por si me regañaban mis padres. Ya sabes cómo es mi padre, a veces se cabrea y otras no, mi madre también es una caja de sorpresas. Sorprendemente no se enfadaron, así que pude disfrutar de ese día. Con Noelia y Carmen he vivido momentos buenos, malos, extraños... Y reflexionando, me quedó con los buenos. Todas las veces que he ido al burger de fresnos a tomar mis nuggets, me acuerdo incluso una vez que estuvimos una hora y media o así esperando pero no se me hacía largo, las veces que iban a mi casa a ver películas o íbamos andando e inventando tonterías. Un día de esos que me marcaron fue cuando Carmen y yo fuimos a parques dónde teníamos recuerdos un poco tristes y empezamos a inventarnos significados de los bancos, disfruté porque supongo que nos estábamos revelando de la realidad absurda, y hacíamos feliz lo que era infeliz. Otro día que íbamos por el puente de los americanos, empecé a cantar y casí me maté. Cómo sé que lo recuerdan con exactitud, yo ahora me río pero hubiese sido una buena ostia. Ojalá hubieras estado ahí cuando fui con ellas y otra chica, Aida cuando el Barcelona remontó al PSG. Eso fue un subidón, tú no te hubieses alegrado por ti mismo pero por mí, sí estoy segura. Con ellas pasé los cinco primeros meses, y espero seguir pasando más tiempo pero con ellas me quedaría los cinco primeros meses. Porque fueron suyos, hicieron que el dolor de tu ausencia no se esfumara pero dejase de escocer tanto te lo aseguro. No tengo con ellas una amistad normal, al contrario,es surrealista, con muchos baches pero sé que tú y yo siempre hemos sido de baches, siempre nos ha atráido la locura. Por eso sé que ellas siempre estarán en mí. A pesar de que tengamos muchos baches, muchos desequilibrios, lleguemos estar meses sin hablar, el olvido nunca va a poder con esa amistad por qué en estos meses me he dado cuenta de lo que las necesitaba y no hablo una necesidad de verlas todos los días, es una necesidad mental. Las necesitó en mi vida porque suponen muchas emociones, positivas o negativas pero al fin y al cabo yo soy una espiral de emociones, yo me basó en ellas. En 2018 seguiré discutiendo con ellas, riéndo, llorando, pero quiero tener todo eso con ellas porque son especiales, porque me quedó con todo lo bueno que he vivido este año, con todas las cenas, con todas las quedadas y cumpleaños y... sé que he cometido muchos errores con ellas, es probable, y viceversa quizás pero es que no me imagino mi vida sin ellas y es probable que siga siendo una cabra loca y muchas veces actúe sin pensar pero pienso que si hemos aguantado este año juntas, lo demás va a venir solo. Ojalá hubieses estado en mi cumpleaños, Noelia, Carmen y Zarco, otro amigo mío me despertaron por la mañana y ahora que lo pienso, nunca había recibido tanto cariño en mi cumpleaños, nadie había sacrificado tanto por celebrar mis años y no creo que lo haya merecido. Faltabas tú para ver mi felicidad en el rostro. El año que viene mis 18 serán bien distintos, pero estos 17 años sé que he estado con las tres personas que más necesitaba, junto con Aida que no quiero que piense que no estaba entre ellas. Se me olvidó decir que ese día de mi cumpleaños tenía exámen de matemáticas y me acuerdó de ver a Aida correr por el pasillo mientras gritaba felicidades Vera, estaba loca pero su locura me radiaba de felicidad y luego Noelia me regaló una banda azul preciosa que Carmen tiró al váter del baño, Noelia estuvo sin hablarnos durante varias horas... Con ellos comí en mi cumpleaños y ellos también celebraron a mi lado esa edad. Estar con ellos me hizo sentir tan afortunada, nunca había tenido tanta suerte con las personas, ellas fueron una suerte y por eso, simplemente por su presencia el cumpleaños mereció la pena.
Ahora quiero hablar de mis vecinos, supongo que sí conocías su existencia pero nunca pude hablarte de ellos como debía haberlo hecho. Son mi segunda familia, es cómo estar en otro mundo dónde a la gente le dé igual cómo vistas, cómo seas, te aceptan si eres capaz de aportar felicidad y eres buena. Empecé al año sin ellos, y eso fue un roto en mi corazón muy profundo, que nunca lo llegué a superar. Porque sin ellos he podido ser feliz pero no plenamente feliz porque ellos es una historia muy importante y no sabes lo complicado que es obviar los recuerdos, las personas y las historias para que no te invadan. Ya ni me acuerdo de por qué dejamos de hablarnos pero fui gilipollas y no supe afrontar la situación, no supe tener la conversación en el momento indicado y cuando quise hacerlo era demasiado tarde. Me salí hasta del grupo de whatsapp, por qué sigo siendo tan inmadura tío, no lo entiendo. El caso es que el verano es mágico, y luego también diré por qué y el verano unió lo que parecía roto por siempre y a veces lloró solo de recordarlo, la reconciliación también se la debo a personas que se añadieron a mi vida y sin darse cuenta ayudaron de manera inconsciente a que volviésemos a hablar. No quiero perderles más, somos 14 personas pero 1 persona significa todo el grupo. Y si me permites, voy a decir algo de cada uno de ellos. Claudia fue la persona que durante este 2017 (y toda mi vida) se ha mantenido a mi lado a pesar de mis errores, nunca dejó de confiar en mí, de hablarme, de preocuparme por mí, ella es el núcleo de mi vida, si ella desaparece, yo no sé que haría si te soy sincera. Carlos es básicamente Claudia, pero más pequeño y más guapo, es un chaval de esos que te encantaría conocer, no pararíais de hablar de fútbol, de la vida en sí y ellos también se llevarían bien con él. Aroa, me volvió hablar justo en las fiestas de Alcalá pero no sé si se acuerda, yo sí me acuerdo porque fue un subidón de adrenalina inmenso, ahí me di cuenta de que no quiero volver a ser tonta, de qué quiero tener más narices para así no perderles más en el camino y sé que es difícil pero creo firmemente en ellos y espero que ellos sigan creyendo en mí aunque no sea del todo fiable porque yo tampoco creo demasiado en mí misma pero yo sé que les quiero y ese sentimiento de querer quizá no baste, pero si tiene un gran peso en la vida. Clara/Elba, voy a unir los nombres. Tío, el caso es que hablo de muchos principios morales y luego los incumpló todos pero las quiero más de lo que piensan, y me encantaría estar mil vidas así para hacer con ellas las cosas mejor porque de alguna manera en 2017 me siento insatisfecha con ciertas cosas que he hecho, y esas dudas sólo han hecho las valore más y las quiera en mi vida más, y tenga una sensación de protegerlas por si eso me quita esa intranquilidad de no haber estado a la altura. Ya ves tío, he cometido muchos fallos que no eran necesarios y fallos no por mala persona, sino por ser una persona demasiado torpe pero la vida me ha dado una segunda oportunidad y quiero aprovecharlas porque mi felicidad está al lado de todos los que estoy mencionando. "Si no perdonas por amor, perdona al menos por egoísmo, por tu propio bienestar". Quizá esa es la clave. Irene, Pablo, Manche, Julián... sois personas que habéis estado ahí y nunca habéis dejado de estarlo, sois el ancla más fiel que tengo que lo sepáis y aunque no os lo diga, el día que os dejé de ver tanto como este año me sentiré sin una parte importante de mí. Victor Casas, por favor éstate 1000 años más conmigo, me da igual que no te vea lo que te debo de ver, que te vea cada x meses pero eres una persona preciosa, y me haces preciosa a mí. Tío, son personas geniales y nuestro grupo se llama LBDG pero no es el colectivo gay, no te confundas. Somos los buenorros de guadatorre, llevamos cuatro años con el apodo y lo que quedan. Es lo más fiel y lo único que conservo. En 2017 empecé sin ellos y acabó sin ellos, porque no podía acabarlos sin cenar con ellos, sin reírme con ellos, sin compartir anécdotas. Mi vida sin ellos es como un barco que no puede naufragar...os quiero y os voy a querer el resto de mi vida como a ti, siempre os voy a querer con tanta fuerza que duela. "Yo elegí seguir con él por todas las cosas que había hecho bien y no dejarlo por lo único que había hecho mal"
No sé si estoy escribiendo bien o me falta algo por decir. Probablemente me falte mucho que decir pero no puedo tampoco entretenerme demasiado.
Ahora debo de hablar de este verano, bueno voy a retroceder un poco antes. Hay cosas que prefiero guardarmelas para mí, aunque supongo que algún día te lo contaré pero de forma privada. 2017 es Sergio. Si no hablo de Sergio, estaría hablando de un año cualquiera porque él ha sido el compañero que necesitaba, él me ha visto de todas las formas posibles y no se ha ido. Tío, no se ha ido a pesar de que hubiese entendido de que se hubiera ido en muchas ocasiones, porque las cosas cuando se han puesto feas o yo las he puesto feas por decirlo de otra manera, él nunca se ha ido, él siempre ha estado ahí y muchas veces él se ha quedado sin pedir nada a cambio y yo no le he dado respuesta a muchas preguntas que sé que se le pasaba por la mente pero que nunca tuve narices de decir. He sido muy mala amiga en muchas ocasiones, pero en otras he sido muy buena. Siento que he sido los dos extremos, pero cuando eres muy mala amiga en realidad dejas de ser amiga. Es extraño. Bueno, Sergio ha sido mi compañero de fiestas, literalmente le conocí en una de ellas. Y seguro que el día que nos separemos será en una fiesta porque nuestro interés es para ir a las fiestas, luego no nos contamos nada, ni nos reímos juntos, ni vamos al Parque Corredor. En realidad, todo lo he hecho contigo, todo lo que quería hacer lo he vivido contigo, todas mis ilusiones han estado con tu nombre. Y este 2017 has conseguido que viva todo lo que necesitaba vivir. Y no es mi novio, te lo aseguro que no. Te aseguro que existen amistades donde la confianza es cien por cien y no rebasa nada más. El caso es que le conocí el año pasado pero no de la manera profunda que él merece que las personas le conozcan. Supe que era especial en el cumpleaños de Carmen, en el local al que celebramos el cumpleaños, ahí supe que no era un chico cualquiera y ahí sentí una conexión especial. Porque teníamos muchas cosas en común, porque tenía la sensación de encontrar mi casa pero claro, en un día eso no se puede afirmar ni nada. Nos volvimos a ver en Carnavales, él iba de espía aunque parecía una bolsa de basura pero bueno, lo importante es que ahí volvimos a coincidir y a pasar tiempo. No recuerdo nitidamente esa noche, sólo las ostias que me pegué por culpa de los tacones y cómo él se reía. Y también cómo tire mi peluca de Aida Nizar a no sé dónde. Bueno, pero se quedó en un buen lugar. Y ya la siguiente vez que coincidimos fue en el Open Tenis al que no iba a ir de ninguna manera pero supongo que el destino existe, y nos permitió cruzarnos pero esta vez de manera definitiva. Hablar de todos los recuerdos con él requeriría de siete entradas, voy a resumirlo. No iba a ir al Open, pero ya sabes que me gusta el tenis y quería ir pero nadie de mis amigos iba a ir pero arriesgué, por qué él iba a venir y yo ilusionada por qué no tendría que estar que ir sola. Aunque estaba nerviosa porque la relación que tenía con él no era de amistad ni mucho menos pero ese día es de esos días de 2017 que marcó un antes y después. Y la primera hora de ese día fue duro pero eso me lo guardó para mí, porque tío no controló mis emociones y a veces son emociones prohibidas y en 2017 he tenido que llevar una máscara para no mostrar mi verdadera cara llena de sentimientos que nunca deberían de haber existido pero quien iba a decir que mi mayor pecado en toda mi vida siempre iba a ser querer. Lo que más me iba pasar factura. El caso es que al final de ese día aprendí que quien no arriesga no gana y gané mucho. Gané no sólo una amistad, sino varias. Pero poco a poco, es importante que estés atento. Porque casi llegamos al ecuador del año. Fue la primera vez que insinuaron que éramos novios, un vendedor ambulante del Open Tenis. Me compré un granizado de esos tubitos con colores, no sería la última vez que lo tomaría y casualmente siempre que me lo tomo estoy feliz. Bueno, el caso, es que me hice las fotos postureo con el granizado, vi entrenar a Rafa Nadal algo que para mí fue un sueño (ojalá hubieras estado conmigo, sé que te hubiera encantado verle) y me hice una foto con Ferrero aunque fue una foto con muchos obstáculos y la hicimos bastante deprisa, sí, fue una anécdota divertida la de aquella foto que sigo guardando con mucho cariño. Quizá te enseñé la foto. Al principio no sé que nos pasó que confundimos a Ferrero con Ferrer, putos nombres. Luego vimos varios partidos de tenis y ahí, bueno, más o menos comenzó otra etapa. Ese día el maldito autobús llegó media hora tarde o más, después tuve que irme a mi casa porque tenía exámen de matemáticas final y tuve el miedo de no volver a ver a Sergio pero esa noche me habló y me sentí tranquila. No sé cómo sucedió, tengo recuerdos borrosos. Y es importante hablar de las otras personas que conocí ese día.
Nerea ya la conocía, bueno mejor no te cuento en qué situaciones me conoció. A ver si te escandalizas... ya sabes que yo iba de santo pero me desvíe del camino. Pero el caso es que no sé cómo explicarlo, nos veíamos de vez en cuando, apenas unos ratos pero nunca pensé que esos ratos en este verano se iban a convertir en intérvalos tan largos de tiempo. Nunca te hablé de mis miedos, JuanCar pero yo tenía un pánico a la Educación Física y no me avergüenzo de ello, con el tiempo aprendes a hablar de los temas sin taparte la cara. Lo pasaba mal, ataques de pánico, lágrimas. No quiero hablar del tema porque yo no me quedó con eso del 2017. Pero hubo un momento en el que iba a hacer un exámen de frisbee y yo sentía que mi corazón latía fuertemente, que no podía hacerlo y me quise rendir. Curiosamente fue un miércoles, también, los miércoles se convirtieron en mi punto negro... Y estaba llorando y me perdí mi única clase de inglés y dirás vaya irresponsable, la niña pródigo... Que va, lo necesitaba, necesitaba un chute de energía porque tú y yo teníamos en común lo sensibles y frágiles que podíamos ser. Teníamos más cosas en común de lo que puedes imaginar. Y fue ese día, llorando cuando en cierto manera quise conocer más a Nerea. Y la quise conocer en el sentido de qué sentía que me comprendía y que no me juzgaba y eso hacia tiempo que no lo sentía, necesitaba escuchar unas palabras de ánimo pero sobre todo un empuje para luchar. Pero no sólo estaba con Nerea, estaba con las de ciencias. Bueno, a ver cómo lo explico. Estaban las de la clase de letras y las de ciencias. Y bueno, pues yo ese día fui a buscar consuelo en brazos de Aida porque Aida siempre fue la persona que más conexión tenía en mi mente, yo con Aida este año he tenido muchas confidencias, charlas profundas que son difícil tener e incluso me acuerdo del día que fuimos al baño y lloramos porque somos unas sensibles de mucho cuidado. Como dice Dani Martín "Y es que existe una línea que es tan fácil que el sensible la traspase, lo coloque en lo peor y es que vivir en esta viendo siendo frágil, gustarte o no gustarte te da un sitio o tal vez no". Y cuando fui, ella estaba y fue capaz de encerrar en una habitación con las otras para ayudarme. Y en ese momento donde las lágrimas se me caían creo que ha sido uno de los momentos de este 2017 donde más sincera he sido no sólo con los demás sino conmigo misma. Y sentí el apoyo. Voy a seguir, ya hablaré más de Nerea. También estaba Sandra. Y Sandra también me sorprendió, no es que me sorprendieran, simplemente tuvo una capacidad de ánimo que la necesitaba. La buscaba y lo encontré y explicar todo lo que ella me ha ayudado, todo lo que me ha animado y ha conseguido hacerme sonreír es complicado porque no tengo recuerdos, sino tengo días y tengo simplemente momentos que no me sé de memoria, simplemente momentos cotidianos. Siempre me acuerdo que en todas las quedadas siempre llega ella y me mira y me dice "Qué guapa estás Vera" pero siempre me lo ha dicho, nunca lo ha dejado de decir y no sabes lo bien que sienta que te lo digan. Sea o no verdad, es una sensación de felicidad que no se queda ahí, sino que dura lo que dura. Y este 2017 sin ella tampoco hubiese sido posible porque con pocas personas se puede una conversación tan agradable, nunca. Y es cierto que no es más grande quien más ocupa sino quien más vacío deja cuando se va, por eso cuando se va de vacaciones pensé tanto ella. Y por último estaba Irene, que era la que no me conocía, la que apenas me había dicho una palabra. Y me cuesta hablar porque parece que la haya conocido de hace años y no de seis meses de mierda. Y me cuesta hablar por qué a pesar de todo, a pesar de mis errores, a pesar de mis gilipolleces (perdón por el taco) y a pesar de mis teatros, conocerte siempre ha sido uno de los mayores aciertos del año. Siempre ha sido importante y lo seguirá siendo porque nunca he conocido a una persona con tan corazón como ella, aunque a veces sea una fantasma, aunque quedar con ella sea más difícil que concertar una cita con el Rey y aunque... y aunque todo. A pesar de todos los peros del mundo me quedo con los sí, con las certezas y con los momentos bonitos que pesan más que todo lo malo que haya podido suceder. Por eso quiero seguir más años contigo hemos vivido tanto que no se puede ir al olvido de un día para el otro y por qué siempre has sido el apoyo donde me he podido caer cuando las fuerzas flanqueban y sé que lo entiendes. Aida es tantas cosas que poco a poco la iré nombando y resumiendo. Ellas son valientes, por eso no me quedaba ninguna duda de que iban a pasar Primero de Bachillerato, aunque fuera en septiembre y por eso tampoco me queda ninguna duda de que pasaran Segundo de Bachillerato. Porque no se rinden aún queriendo, porque son felices las 4 y lo seguirán siendo aunque las cosas en 2018 se pongan aún más jodidas, no me cabe ninguna duda.
Hablar del mes de junio es hablar del fin de curso, de mi enfado con personas importantes y de tener que buscar nuevas maneras de ser feliz. De mi enfado no voy a hablar porque eso quiero que se quedé en el olvido pero las fiestas de Torrejón de Árdoz de junio fueron las primeras donde he sido feliz de verdad, donde tenía personas con las que salir. Siempre he sido una persona rara, especial y de ahí verás que hasta los raros podemos ser aceptados por las personas. Todos tenemos el derecho de que nos acepten y nos quieran. Esas fiestas estuve básicamente con Sergio y ahí descubrí lo que es divertirse, lo que es sentirse libre, lo que es no tener preocupaciones. También estuve con los demás pero para mí Sergio fue mi protagonista, de estar a las cinco de la mañana y contarle todas mis ralladas. También es verdad que una vez estuve con Irene y Sandra sola, que tengo fotos y ahí me di cuenta de que no estaba sola, de que siempre había alguien que me acogía y me sentía tan feliz como una niña y de ese recuerdo no sé siento excitación y emoción como cuando ves que una historia nueva empieza. Como los primeros meses de una relación, la misma emoción. También me acuerdo del concierto de India Martinez de "Todo no es casualidad", que en medio del concierto tuve que ir a comprar hielos. De ahí me acuerdo que ella se puso a hablar de la importancia de aceptar a las personas diferentes y no sé, de la manera que me lo dijo me emocioné y tenía al lado a Nerea. Me abrazó y me entraron ganas de llorar pero me sentí segura y me di cuenta de que sí algo me daba Nerea es seguridad, ella que era totalmente diferente a mí. Me gustaba que fuese tan opuesta a mí, me gustaba tenerla ahí al lado protegiéndome. Y sobre todo, ahora me doy cuenta de que su sinceridad me gustaba. Yo nunca he tenido esa sinceridad, al contrario. Pero esa sinceridad de Nerea que a veces me dañaba me gustaba porque el daño solo era momentáneo pero la verdad es eterna. Supongo que eso lo aprendí hace poco. Se me olvidó hablar de cómo me invitó a su cumpleaños, que no sabía que iba a ir pero que al final fui. (Creo que me invitó por compasión, no lo sé). Bueno, el caso es que estaba en la biblioteca y me invitó, ese día también me acuerdo de que di una vuelta de una hora con Sandra y como te he dicho antes, es una de las personas cuya conversación era más agradable, me daba tranquilidad. No fue un paseo cualquiera, a mí me marcó. En el cumpleaños de Nerea, jugamos a las cartas, no me pude bañar. Y hacia casi cinco años que no pisaba otra piscina que no era la mía y me sentí cómoda. Luego pasaron varios accidentes en la cena pero quien lo sabe, lo sabe, no quiero que tengas una mala impresión de Vera y creas que soy una borracha. Maldita pizza de cuatro quesos del pomodoro, estaba asquerosa para que mentir. Bueno, pues las fiestas acabaron rápidamente, me robaron el móvil en las peñas. Fue el peor momento del sábado, de las fiestas, lo que llore... Llore tanto que mis padres en vez de regañarme (que también lo hicieron) me consolaron. Al final me quedé con un mini móvil hasta que reservaron otro, aunque sé que debería haberme quedado con el mini móvil por lista. Nunca me habían robado el móvil, pero qué mal lo pasé y luego agradecer a todos esos desconocidos que en las fiestas vinieron, me consolaron y me ayudaron sin conocerme de nada. Sobre todo a mi querido amigo Aitor Navarro, famoso pero sobre todo querido, que vino y me acompañó a casa por qué me veía desconsolada y que además habló con mi hermana y mis padres. Nunca se lo podré agradecer porque cuando se hacen las cosas con corazón, la verdad es que emociona. Por último, antes de pasar a la segunda parte se me olvidó comentar cuando fui al día del libro. Porque yo y mis libros ya sabes que son mi regalo más preciado. Y fui con Zarco, porque él es otro lector empedernido (y tan empedernido que vino y se compró tres o cuatro libros) pero bueno, me lo pasé bien aunque el día anterior perdí el bono del autobús (no sería la primera vez que lo perdería, soy un desastre, aunque creo que tengo una maldición con el bono) y mis padres se enfadaron un montón y lo mejor de todo es que estaba guardado en el bolsillo de un pantalón corto. Un pantalón corto que me recuerda a cuando el instituto prohibió llevar pantalones cortos por provocaciones y tal, me acuerdo ese día dónde todos llevaron pantalones cortos para protestar (incluida yo, ya sabes que me encanta ser la justiciera y no lo puedo evitar) y al final pues todos llevaron lo que les salía de las narices, ya que por eso vivimos en un mundo libre. Me divertí la verdad.
Continuará...

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