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miércoles, 26 de abril de 2017

Perder el tiempo

Perder el tiempo conmigo es una realidad, no es una historia de esas imaginarias que me invente. Este relato puede ser ficticio o real, como lo queráis ver. Habló de mirarse en el espejo, ver a una persona que eres tú pero querer meter la mano y arrancar ese reflejo. Habló de inseguridades, para muchos de vosotros esa palabra no existe, me alegro porque es duro vivir inseguro. Es como vivir con una carga muy pesada que por mucho que intentas tirar se mantiene ahí. Vivo rodeado de muchas dudas, como la certeza de que para las personas pueda crear algún tipo de beneficio, es una pregunta que te dices cada día día de tu día...
- Bueno, otro día más. ¿Qué he aportado? ¿Qué he hecho?
Intentas conseguir una respuesta que te consiga sentir satisfecha, algo que te haga sonreír. Y cada día vas como en un circuito de carreras, en las que unos días ganas pero otros te quedas a lo lejos viendo a los demás coches adelantarte. Supongo que muchas veces a esa respuesta le ha seguido un espacio en blanco. A veces pienso que todos somos capaces de aportar esernalidades externas, yo soy más de las negativas que positivas. Tengo una facilidad para estropear todo lo que antes arregló.
A veces me sorprendo como la vida puede dar vueltas y vueltas y siempre me encuentro en el sentido contrario y siempre me pierdo. Y debería de cabrearme por ello o entristecerme pero no lo sé, me resignó. Porque he intentado controlar mi vida como puedo pero muchas veces acabó por descontrolarla más. Esta entrada no es una entrada para compadecerme, quien piensa eso puede marcharse dejar de leer, esta entrada es una enseñanza de cómo mientras miles de personas presumen de su seguridad hay personas que tienen que ir una coraza en cada momento. Yo soy de esas, pero aparte de insegura a veces soy gilipollas. Se puede ser inteligente y gilipollas a la vez, os aseguró.
Soy capaz de sacar la mejor versión de mí misma y al día siguiente sacar la peor, parece que busqué mi fin aunque siempre sueño con obtener más y más principios y menos finales. Cuanto más aprendo de la vida más tropiezo con la misma piedra. No quiero llamar la atención pero no sé como lo acabó que al final lo hago. Me tomó mal los consejos, como si fueran críticas. Me cuesta aceptar consejos, tengo un escudo que hace que me ponga a la defensiva, cómo aceptar un consejo sí tú misma te insultas diariamente. Es un poco contradictorio pero la que se hace más consejos a mí misma soy yo y también la que menos caso hace. Soy más de corazón que de mente, y lo siento mucho chicos pero la mente también es útil, a veces por usar solo el corazón te metes muchas ostias. Me gustaría que mi vida fuese una película pero ese futuro lo veo lejano.
Ahora en serio, a veces pienso que si me alejase de todos y de todo sería una bomba menos peligrosa, podría salvar a personas, porque pienso que los que os empeñáis en cuidarme deberíais ver que aparte de que soy una especie peligrosa no tengo remedio, soy un desastre. Soy esa clase de personas que se pone la camisa al revés, que no se peina las cejas, que siempre se le cae el monedero.. Bueno, soy un show. Desde fuera es divertido pero te acabas cansando, soy insegura, tan insegura que tengo el récord de no decir ni una palabra en dos horas seguidas, si puedo huyo cuando la situación me asusta, soy un poco cobarde, bueno, bastante cobarde. Insultó en vez de decir todas las cosas buenas que quiero decir, tengo una mente un tanto enredada, que mezcla muchos pensamientos y o los ordena mal, o los borra o se inventa unos pensamientos más surrealistas. Sí, soy esa clase de personas misteriosas, que le gusta hacer el tonto pero que se cabrea con facilidad. Soy bipolar, me gusta hacer locuras, a veces no sé ni lo que hago porque aparte de torpe soy despistada. Me gustaría quererme a mí misma, ser más segura pero no lo creo, el tiempo pasa y en vez de crecer voy encogiendo. Fastidió todo, tengo un poder mágico que hace que cuando las cosas van bien se me active un tic y acabé por puuum.
Soy desagradecida, soy como un aspersor y si te acercas, te empaparé. Siempre digo que me alejó pero nunca consigo alejarme, siempre me acabó por acercarme. Tengo tanta mala suerte que cuando intentó aislarme siempre acaba llegando alguien. Me ralló con facilidad, siempre necesito confirmación a todo porque si no me siento en negativo. Soy tu mejor sorpresa y a la vez tu peor decepción. Y la decepción me causa lágrimas, muchas lágrimas. Lloró muchas veces, es como si mis ojos estuvieran hechos para llorar, yo no elijó llorar, soy hipersensible. Tiene que a ver algo para recetar mi sensibilidad porque si no, no lo termino de comprender.
Me gusta caminar por la vida con mi música, me gusta correr, me gusta la libertad, me gusta cantar hasta no tener voz, me gusta sacar sonrisas aunque a veces también sacó disgustos, será que todo tiene que ir en un pack. Hago algo y me arrepiento y cómo no aprendo que arrepentirse no sirve de nada, acabó escribiendo. Soy muy incoherente, ya lo he dicho pero lo repito. A veces soy simpática, y a veces merezco la pena, pero sólo a veces. Si el día va bien siempre haré algo para que eso se caiga y ya no verás a la Vera felicidad, verás al a Verá caótica, a la Vera perdida. A veces soy la más segura y otras la más insegura de este mundo. Da consejos pero luego no se los aplica. Busca ser diferente aunque a veces por ser diferente se olvida de lo esencial que es ser feliz. A veces es pelota, aunque no eso, quiere cada día confirmar que la gente no se quiere ir aunque si se va lo entendería. Valora a personas que hace tiempo se largaron de su vida, valora el pasado como un tesoro pero sólo sería tesoro si estuviera en el presente. A veces se olvida del presente cuando el presente le ha dado esa felicidad de la que a veces presuma. Odia su desconfianza, también odia que no sepa asimilar las críticas, odia pensar que a todo el mundo le cae mal, odia esos muros que se pone para ocultar lo que siente, odia ese nudo en la garganta que le impide desahogarse, también odia ser tan débil, tan frágil, tan susceptible y odia sobre todo la manera que tiene de tratar a las personas a veces como si fueran juguetes, como si no tuviesen valor, odia valorar las cosas cuando no están, odia eso, odia pensar que si no fuera así nadie se hubiera ido de su vida, odia sentirse culpable por no ser como los demás, odia ser tan rara y a la vez tan ordinaria, odia esa mirada de lástima que pone, odia llorar como si fuera una víctima aún sabiendo que tiene la culpa, odia ser una bala perdida y nunca encontrar el rumbo. Y sobre todo odia escribir esto con total indiferencia, como si no la afectase, como si todo fuese un guión que estuviese escrito desde hace tiempo. Esta historia no es ni infeliz o feliz, es la historia de alguien que de cada tropiezo se hace una herida demasiado grande, es la historia de alguien que vive con inseguridades, con ese odio en sí mismo, con las ganas de ser más simpática, menos borde, más alta, más habladora, menos callada, más sensual, más inteligente... Me gustaría ser tanto, estar en un extremo o en otro pero me quedó en el medio. Y no sé si ir hacia un lado a otro, sé lo que quiero pero a veces pienso si es mejor mantener alejado a lo que quiero, si es mejor mantener este desastre lejos de las personas que aprecio, porque sé que lo que más quiero es la felicidad de las personas que me han querido y me quieren y lucharé por ello, por eso voy a seguir porque quiero poder ver esas sonrisas, poder ese brillo en los ojos ya sea a su lado o lejos. Me cuesta tanto sincerarme, mirar a los ojos, confesar mis miedos y enfrentarlos, me cuesta tanto dejar la timidez atrás, me cuesta superarlo, me cuesta encerrar todo lo que empeora mi estado de ánimo, me cuesta alejar la ira para ser sincera, la ira es un buen disfraz para esconder la tristeza pero... me gustaría dejar a un lado los problemas, que alguien me diese la mano y caminar pero sí soy una carga, no quiero que me lleven. Y soy tan incoherente y creo que perder el tiempo significa intentar arreglarme, porque tengo tantos pedazos rotos y no tantos pero hay personas que me hacen tan feliz, a la vez. Soy de idas tan opuestas pero soy muy cabezona, ahora veo el cielo azul, antes lo veia gris. Veo tanto contrastes de colores. Hay algo que me impide alejarme, porque hay lado de mí que me gusta, que me gustaría recoger y crear otra persona, tirar mis defectos. Sé que las personas se cansan de lo diferente, pero yo puedo intentar cambiar, puedo intentar... bueno esta historia es ficticia o real, no lo sé. Lo único que sé es que todo parece tan irónico, un día parece estar en el cielo y otras te caes en el infierno, un día parece que tengas todo en la mano y otro, te lo encuentras debajo de tu pie. Nada es seguro, y cuanto más disfrutemos de lo que tenemos mejor, no vaya a ser que un día lo pierdas, no vaya a ser que un día el perdón solo sea una palabra absurda que no tenga ningún valor como ese perdón que me debo a mí misma y que todavía está guardado, como ese rencor que debería de dejar de ir, como esa poca valoración que tengo a lo que hago, como la inferioridad que me siento respecto a los demás, como a veces parezco estar bañada en oro y al día siguiente parezco desterrada en lo más profundo, es tan extraño pero me gustaría volver a disfrutar, me abrazaría al diablo aún sabiendo de que todo termina, volvería a abrazarme al diablo, volver a ser esa persona que se quería por un momento, que quería lo que era, lo que tenía, lo siento por siempre caerme en la misma piedra, pero la piedra parece estar colocado en el sitio donde no lo veo y donde más probabilidades hay de que me tropiece. Como me gustaría hacer borrón, pero luego lo pienso y claro que no, borraría cosas que me hacen sonreír, que me hacen seguir luchando, borraría historias que deberían de estar en la historia. Porque a pesar de lo que pueda ser, mi vida ha sido muy afortunada y he encontrado a personas fantásticas aunque las haya ensuciado con mi actitud. Porque no me siento una víctima, me siento la culpable de muchas cosas, e incluso de mí misma y es así.

City of Stars


Sentimiento de vivo afecto e inclinación hacia una persona o cosa a la que se le desea todo lo bueno. 
Sentimiento de intensa atracción emocional y sexual hacia una persona con la que se desea compartir una vida en común.

Esta es la definición de amor. Cómo definir algo que está tan encerrado en tantas palabras. Un sentimiento nunca podrá ser definido por ninguna palabra, y además... No es solo a la que se le desea todo lo bueno ni tampoco es con la que se desea compartir una vida en un común. Eso es muy banal, eso es incluso demasiado ordinario.
Que hablé yo de amor sin haber conocido lo que es vivirlo es un poco incoherente pero supongo que si el amor es incoherente también lo voy a ser yo. No hace falta liarse con cientos de personas para conocer el amor, y sobre todo, cuando conoces el desamor en carne y hueso ya has aprendido la lección más importante del amor, ya que has sido capaz de ofrecer tu corazón a alguien que probablemente nunca te quiera como tú a ella y eso en el fondo es precioso. Que alguien te ame, que alguien te ponga un altar aunque tú no le quieras. Es precioso. Es de valientes querer, estamos en una sociedad miedosa, egoísta y criticona. Es muy difícil conseguir que triunfe un sentimiento tan puro como el amor si seguimos poniendo obstáculos, como la edad, como el país de nacimiento, como la orientación sexual, como las diferentes personalidades. Vivimos con demasiados prejuicios, intentamos detener un río que debería de fluir. Es decir, antes de que un amor se pueda consolidar ya estamos diciendo cualquier palabra. No olvidéis que el amor es cosa de dos, no de nadie más. Cuando se pone candados al amor es cuando ese amor empieza a flojear. Aunque cuanto más flojée el amor en una cuerda floja más se puede conocer su valor. Nada es fácil y menos el amor. Porque vivimos en una sociedad donde hemos renunciado a las mariposas en el estómago y vivimos con ansiedad por tener novio o novia, como si esto fuera una competición donde quien tiene más trofeos gana. No, no. Claro que hay que tener ganas de amar pero no os dais cuenta de que el amor que se fuerza acaba por romperse. También os habrá ocurrido que os habéis enamorado de una persona con tanta intensidad que la habéis puesto en un pedestal y cuando el pedestal se cae os preguntáis porque estabáis tan pillados. Os voy a decir la respuesta, el amor nos eleva a una categoría muy alta, que no somos, nos hace más guapos, más inteligentes, más buenos .El amor hace que veamos a la otra persona con otros ojos, que la veamos incluso en otra dimensión. No me parece mal, porque nos hace sacar lo mejor de la otra persona. Pero no me quería desviar del tema. el amor es un remolino que gira continuamente y va dejando semillas para quien quiera las recoja, quienes somos para intentar manipular el remolino. El amor nunca va a llamar la puerta, no vayáis corriendo a buscarle. Que la falta de amor duele ,pero lo que duele más es vivir el amor de manera incorrecta, lo peor en esta vida es el conformismo, creer que el amor es algo rutinario, que el amor es real y no de película, está claro pero es que el amor es algo que no sigue reglas, que no tiene por qué ser igual que ese libro tan famoso erótico o esa película de amor tan ñoña, no, el amor no tiene por qué seguir los mismos pasos pero no por ello deja de ser mejor o peor, porque el amor no cambia tanto en las películas como en la realidad, el verdadero amor tiene que llenar, en las películas el amor se llena en un vaso precioso, en un vaso de porcelana y el amor real llena el amor en vasos más pequeños pero... lo que importa no es el recipiente sino lo que está dentro. Yo tengo 17 años, y por qué no puedo hablar del amor, porque sólo he vivido en mis carnes el desamor... no, claro que no, habló del amor porque aunque todavía sea una fantasía en mi cabeza, sé lo que es dar todo por alguien, lo que es dormir a las tres de la mañana con el nombre de una persona en la mente, sé lo que es que cada maldita canción te llevé al mismo destino y que de cada canción imaginarse una historia distinta con esa persona, sé que lo que es estar dispuesta a arriesgar lo que tienes por alguien y también sé lo que es darse la hostia porque el amor hizo que viese un mundo diferente al real y no me arrepiento, necesitamos más idealismo y menos realidad pero claro que hubo una ostia, claro que hubo una decepción porque es así el amor, el amor nos hace ver fantasmas donde no los hay y luego nos da un buen bofetón pero el amor es una montaña rusa, que va hacia arriba y luego hacia abajo, que pocas veces se mantiene en línea recta pero a mí me gusta lo inestable, me gusta las cosas que no están ya decididas y que hay que luchar todos los días. No puedo ver el amor de otra manera, quizá sea un poco temeraria por pensar así del amor, pero que si algún día me enamoró, sé que va a ser un amor mágico, un amor que sea capaz de escocerme y de sanarme, un amor bipolar, un amor que no tenga ningún tipo de sentido, porque sé que lo qué ahora mismo pienso del amor seguro que no será lo que viva en realidad. Vivimos planificando todo, nuestro primer novio o novia, nuestra primera vez, nuestros amigos y luego solemos equivocarnos y las cosas salen al revés o de otra manera. A mí me pasa, pienso demasiado y actúo poco. 
Porque creo tanto en el amor, porque creo de corazón que es lo que nos llena y nunca es demasiado pronto o tarde, es decir, a los 17 años puedo vivir el amor de mi vida, o a los 50 o a los 80, quien ponga un número a un sentimiento es que... bueno, no todos son ciencias exactas, el amor no lo es. Hay muchas excepciones, no hay muchas igualdades. Creo que el mayor ejemplo de carpe diem es el amor, estamos tan locos los que vivimos creyendo en el amor, un día todo parece azul, todo parece perfecto y al día siguiente todo es un drama. Vivimos expuestos a todo tipo de cambios y muchas veces es sólo nuestra mente el que lo crea. 
El título de este blog se denomina "City of stars" que es una canción de la la land. Es triste, habla del amor con nostalgia, pero también con algo necesario, como algo que nos llena. Es eso, muchas veces cuando un amor se desgasta, cuando una vela se apaga siempre se mira hacia atrás con pena, porque muchas veces luchamos de una manera tan intensa, creo que son esos momentos de lucha los que hacen que me gusta la vida, me gusta que las personas sean capaz de sacar todas esas energías para conseguir mantener a alguien o conseguir a alguien, me hace sentir que todavía vivo en un mundo de soñadores, de romanticismo, de esperanza. Otras veces cuando ocurre un amor imposible, siempre se vive con ese resentimiento, con ese quizás, o mejor, con que hubiera pasado si... y que nunca encontramos la respuesta o la tecla adecuada, lo bueno del amor es que el amor real siempre se guarda en la mochila de los recuerdos, siempre nos apoya y siempre nos ayuda a recordar lo que es querer a alguien. Ese sentimiento lo deberíamos de renovar cuatro veces al mes para que no se pueda desgastar, el amor es lo que nos hace funcionar, por delante de trabajos agotadores, por delante de la riqueza, de los exámenes, el amor siempre debe estar presente y nunca se debe estancar, nunca es algo que haya que dejar pendiente porque sin amor todo lo que vivimos sería menos reconfortante, el amor nos cobija, el amor hace que aprobar ese examen tenga una recompensa más bonita. La la land te enseña a que el amor es tan complicado pero el amor auténtico siempre consigue dejar huella y es lo que hay que intentar en todo lo que hacemos cada día, que dejé huella y que se mantenga aunque ya hacia adelante esa huella no se repita pero que haya merecido la pena. Nunca habrá límites de abrazos ni de besos, y a quien le moleste se puede tapar los ojos, el amor se vive como se siente, nadie tiene por qué dictar como amar, faltaría más. Los pequeños detalles estarán por delante de los grandes, una mirada, una palabra... qué más da, eso es lo que hace todo sea más especial. 
No busco el amor, el amor me busca a mí y me encuentra y muchas veces es caprichoso o muchas veces le gusta joder en lo más profundo del alma pero comprendo lo necesario que es amar, aunque a veces en su letra pequeña ponga que vaya a sufrir. Nunca me cansaría de querer, de creer en el amor aunque todavía no lo haya saboreado, sé que si no tuviera esperanza la vida me costaría más y a mí no me cuesta nada creer. Al fin y al cabo mi imaginación siempre sera la que crea las historias. 
Necesitamos más soñadores sobre el amor, personas que apuesten más de lleno por algo que hoy en día la juventud usa como un juguete. Es difícil hoy en día decir que sí al amor, es muy fácil decir que es mejor lío, yo también lo he dicho pero no compensa. Eso no es lo que te va a hacer sonreír cada día que te duermes. Veo tantas parejas y cuantas poseeran ese tesoro llamado amor, cual tendrán una historia de amor que contar a sus hijos. El amor no tiene que ser para toda la vida, porque hay amores que triunfan y otros no, lo importante es que cada amor te aporte algo y es así, toda la vida es muy difícil, pero hay que disfrutar de cada uno de ellos, sentir que no has perdido el tiempo, sentir en cada beso esas cosquillas, esa energía, esas ganas de más. Yo no concibo otro tipo de amor, yo no concibo la rutina ni concibo ese amor libre, porque al final yo no podría tener una novia sabiendo que está toca a otra persona, que la besa, que incluso la hace el amor o que la toca el pelo. No podría tenerlo, llamadme celosa o posesiva pero en ese sentido el amor tiene que ser de dos, esa electricidad que pasa cuando te das cuenta de que es tuya esa persona, está en ti, que esos besos son sólo tuyos, ese egoísmo por poseerla pero también esa inteligencia de dejar que sea libre porque si encierras en una prisión de amor, esa persona no querrá quedarse, querrá huirse. El amor, las amistades y la familia están entrecruzadas y quien no lo vea, es que está ciego. Esta entrada es corta pero quería mostraros lo importante que es luchar por el amor que creemos y merecemos, no por otro. Por mucho que hoy sufras, todo viene cuando menos llega, y a veces lo que viene es adictivo y muchas veces nos hace daño pero aprender a querer es algo que tanto en el amor como el desamor se desarrolla y el tiempo cura todas las heridas, y cuando sufras un desamor no te arrepientas de querer,yo me he arrepentido de ello pero hoy me doy cuenta de que querer no ha sido una pérdida de tiempo, pude apreciar una felicidad aunque imaginaria y supe dar todo por una persona, creo que en ese momento supe que ese era el amor real, las miradas de complicidad, el sacrificio, el tesón, no hay nada más importante que eso..