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jueves, 12 de enero de 2017

Historias.

Hay todo tipo de historias, historias tipo Disney con final feliz pero que son desconocidas en el mundo real, hay historias con final trágico y luego hay historias surrealistas.
Hay historias tristes, de esas que se te quedan en el corazón para recordarte que la vida no es purpurina ni es una pasarela roja donde todos te aplauden mientras vas lanzando besos. Que va. Eso puede existir, pero dura un instante como todas las cosas buenas.
Hay historias más alegres pero incluso las historias más alegres tienen una parte oscura pero que al final consiguieron quedar en el olvido para dejar paso a algo mejor. 
Todos tenemos varias historias, historias que recordamos con una sonrisa y otras que intentamos dejar en el tintero cuanto antes mejor. 
Estaba viendo videos sobre algunas historias que he vivido, y es curioso porque a veces las personas somos tan ignorantes que nos agarramos a esos videos como si en el presente esa historia siguiese, pero es mentira, es un espejismo porque esa historia grabada en ese video acabó, y aunque mientras la ves quieras agarrarte a algo imposible como es revivirlo cuando ese video acaba la realidad te da la ostia, te demuestra que hay cosas que acaban porque el destino lo quiso o porque las personas lo quisieron.
Porque lo malo de las fantasías es que son eso, fantasías. Puedes soñar con que las cosas pueden repetirse pero al despertar te darás cuenta de que eso es mentira, las personas cambian, el tiempo cambia y los lugares también. Quizá el problema es que el momento ya pasó y las personas ya no están en el mismo lugar que antes.
Pero mientras esas historias hayan merecido la pena pienso que habremos hecho algo bien, porque la ventaja de que una historia acabé es que otra está por empezar, otra historia diferente. Lo mejor de las historias es que son imprevisibles para bien y para mal, y esa emoción que sientes de no saber que va a pasar en cada momento es indescriptible. Esa emoción de poder experimentar nuevas sensaciones es la mejor dle mundo porque por un instante te hace olvidar ese pasado que te sigue atormentando. El pasado no sirve, bueno, sí sirve para gastar miles de clínex llorando mientras buscas un por qué ha terminado si nadie lo había avisado, pero es triste pero nadie te avisa del fin de las historias porque llegan y punto. Y como no estás preparado, el dolor es más real, las lágrimas son más reales y el susto es más real. Y no lo asumes, estás en shock pensando que todo tiene arreglo pero las despedidas a veces son definitivas y se necesita una buena terapia de tiempo para poder recobrarse de todo. Porque los sentimientos de verdad son muy duraderos, eso es bueno porque no se acaban de un día para otro pero también es malo porque cuando deben de desaparecer no quieren desaparecer, se agarran, buscando razones inútiles porque a veces nos empeñamos en cosas imposibles o en cosas que hace tiempo perdieron su brillo.
Porque intentamos reanudar historias que ya están muertas y cuando nos damos cuenta de que ya no es igual, es cuando queremos huir. 
Yo soy de las que se aferran a las historias como si fueran personas, y el sentimiento no es mutuo, pero quizás es hora de apagar las historias por mucha rabia que me dé, porque los recuerdos se quedan en recuerdos, porque la vida no son recuerdos, son momentos que vivimos a cada instante. Los recuerdos sólo te van a llenar de forma parcial, porque lo que llena son las historias del presente. Diría que carpe diem. 
Que más da, también creo en el destino y creo que el destino es capaz de llevarnos a personas para que tengamos una historia nueva y mejor, porque a veces la casualidad y el destino van juntas de la mano y son capaces de hacer que escribamos nuestro presente porque nadie sabe qué momento nos puede cambiar, puede ser cualquiera y eso es lo bueno. Que a veces una mala puerta sirve para abrir más y mejores. Porque no lo olvidéis que el fin sólo llega cuando la historia no se puede estirar más. 
Porque quien te quiere, te busca, y cada personaje decide en qué historia debe permanecer. Quizá sufrimos para poder darnos cuenta del valor de tener a tantas buenas personas a nuestro lado, o quizá sólo sufrimos porque es un tránsito, porque quien dice que el dolor sirve para aprender, también lo dice como manera de intentar avanzar aunque sepa que hay dolores que no dan lecciones, que sólo hacen eso, hacernos sufrir. Porque a veces las lecciones también se aprenden cuando somos felices, porque cuando somos felices nos damos cuenta de todo lo que podemos llegar a ser. 
Me gusta cuando estoy feliz, me encanta cuando estoy loca, y es en esos momentos en los que me digo que merece la pena vivir y ojalá esta historia esté lleno de locuras y menos de dolor, que dolor ya he sufrido demasiado. Y ojalá en esta nueva historia no haya móviles, y ojalá tampoco haya muertes, ni enfermedades, por lo menos en esta historia. Porque quiero reírme hasta no parar, porque quiero seguir siendo yo aunque eso signifique que la gente me critiqué porque si algo he aprendido hoy es que la gente le encanta hablar, pero deberíamos de saber pasar de las criticas menos de aquellas que van hacia las personas que queremos, porque la verdad me gustaría también ser la héroe de esa historia, la que hace que todas las personas que le importan sean felices y sonrían. Porque es hora de vencer a los villanos. Y merece la pena, no hay nada mejor que te abracen, eso es lo que hace que mi historia tenga sentido. Esto es personal, cada uno ve su historia de una manera u otra. Yo la veo como una película. Y quiero ser de las buenas aunque cueste, aunque me lleve palos y me los siga llevando pero en esta historia sé que no tengo por qué llevar esa carga sola. Aunque cueste, porque ceusta, esta historia ya no tiene un solo personaje. 
Cuando veais vuestra vida no veais a esas personas que os intentan hacer daño, intentad apartadlas, que no se metan en vuestra vida, si ellos no tienen vida, que no se metan en la vuestra. Esas personas no merecen la pena, la verdad. Y siempre guiaos por vuestro corazón que al final es lo mejor que podéis hacer y siempre id a por lo que queráis sin tener miedo a lo de vuestro alrededor porque es vuestra historia y nadie tiene por qué meterse o juzgarla. Y las buenas historias siempre tienen obstáculos pero por una vez quizás la historia puede convertirse en cuento y destruir esos obstáculos. Merece la pena, seguir luchando. Y también merece la pena dejar el drama y pasarse a la comedia. 
Lo malo de mi historia es que se me suele olvidar y siempre necesito que me la recuerden, que me refresquen las ideas pero bueno, ahora mismo lo veo todo tan claro que no tengo miedo a los bajones que tenga, ni a las subidas. Lo que quiero es disfrutar del camino, y no sé. Quizá es la clave, quizá es el objetivo, morir con muchas historias pero teniendo clara que una sola es la que nos ha marcado. Quizá esta sea la definitiva, quien sabe. 

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