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jueves, 26 de enero de 2017

Amistad.

Cambiar un no me creo nada por te quiero chaval, porque cualquier excusa, chorrada es buena para brindar, soltar en una carcajada todo el aire y no poder respirar.
Esta canción era mi canción preferida cuanto tenía 8 años más o menos, cuando era una renacuaja. Me gustaba porque me transmitía un rollo tremendo, me iba al patio cantando la maldita canción y bailando mientras todos mis compañeros me miraban como si estuviera loca. Desde que era pequeña creo que siempre he esperado más cosas, del amor y de la amistad.
Pero me he ilusionado por cosas que a día de hoy me resultan repugnantes, porque a día de hoy sé perfectamente que es la amistad de verdad, porque a día de hoy puedo definir lo que es de manera más verdadera que hace unos años, porque hace unos años yo no tenía amigos, tenía personas que se hacian llamar amigos. 
Porque yo era de esas personas que querían comerse el mundo, y quería rellenar su cuaderno con todas las firmas de todas las personas para luego presumir de qué tenía un montón de amigos. Porque en 2013 era esa persona que estaba obsesionada por tener un montón de me gustas en instagram, porque creía que los me gustan podían representar la amistad, porque era de esas personas que nunca se dio cuenta de que amistad no era reírse de una persona ni tampoco era apartarla en todas las ocasiones posibles, porque infravaloraba de tal modo la amistad. Porque me enseñaron de una manera tan fea lo que era la amistad. Y estaba tan obsesionada con esa etiqueta, me quería agarrar a ella aunque tuviese que fingir amistad con personas que no eran ni de lejos amigos pero estaba obsesionada con la amistad.
Porque cada año veia que todos tenían un grupo, estaban integrados por personas que se querían de verdad, y yo no y lo curioso es que a día de hoy tengo claro que ese grupo tan perfecto que parecía, se iba a ir desintegrando poco a poco porque ese grupo estaba tan lleno de veneno que no os lo podéis imaginar. 
Y ahora estoy escuchando la canción de cero, de Dani Martín, la música es mi mejor reflejo y esa canción me hace pensar bastante. Todas las lágrimas que he derramado por despedirme de personas, por dejar ir a un pasado que me había dando tantas alegrías hoy es tan ridículo porque sé que despedirme fue lo mejor para poder ver de otra perspectiva que la amistad sí termina, no es una amistad de verdad.
Y me he tenido que llevar decepciones para darme cuenta, porque si quieres a alguien la distancia no importa y alejarse es como tirar la toalla y en la amistad de verdad la toalla no se tira, nunca. Y en la amistad tampoco se hace daño, y si se hace daño hay que saber rectificar. Porque a veces ponemos un candado en esto de la amistad y hasta que no se rompe no nos damos cuenta de las cosas.
Y hablo de que he estado tan preocupada por amistades que al fin y al cabo no eran amistades ya que sólo me estaban dando puñaladas que me he despreocupado por aquellas personas que sí han estado siempre. Porque también os digo otra cosa los años no valen ni una mierda, porque cada año es como una historia diferente, y tienes que cuidar a las personas, da igual que lleves 6 años, la amistad se renueva, la amistad hay que ir cuidándola para que no se ensucie con el polvo. Porque cada año las personas pueden cambiar y ya da igual lo mucho que hayas pasado, bueno puede que no de igual pero con el tiempo todo empieza a romperse.
De lo que más me arrepiento es de no haber sabido alejarme de las "amistades" que me perjudicaban, que he estado demasiado pendiente de personas a las que he querido con locura pero que ellas sólo me querían hacer daño. Y la amistad tampoco es interés, ya he pagado demasiado crédito por muchas personas y creo que ya no estoy sola para seguir con esas amistades, considero que ya puedo liberarlas. Porque lo siento mucho, pero yo ya no soy un juguete, al que podéis utilizar cuando queráis.
Pero bueno, yo siempre he creído que la amistad de verdad siempre te llama a la puerta, a mi me han llamado muchas veces pero siempre con el mismo resultado, con un portazo. Amistades que parecían que se habían confirmado con los años pero que quizá eran más frágiles de lo que te pensaban y no aguantan, porque quien te quiere, te acaba buscando y quien te quiere no te obliga a pedir perdón cuando no has hecho nada, porque quien te quiere, tampoco se va a dejar influenciar por nadie. Porque eso no es amistad, eso es como hasta pura rutina. Y no quiero que nadie sea amigo por rutina, por años, no quiero que nadie sea mi amigo por obligación o por compasión. Porque para eso podéis iros a ayudar a los lugares donde sí son necesarios la compasión. 
Pero sabéis este año, que todos me dicen que he cambiado mucho, he cambiado porque de repente he dejado ser ese títere que podía ser utilizado como quisiesen, al que no elegian como preferencia pero que sí elegían cuando no había otra opción y este año se ha acabado porque hace tiempo que sonó un golpe en la puerta y cuando abrí esa puerta no había 10000 personas, sino tres personas. No hay mucha cantidad pero es que esas tres personas valían el triple que todas las personas que me habian acompañado en ese trayecto. Esa amistad era diferente, porque era sincera, porque me trataban como si fuera una igual y claro que soy una igual, porque esa amistad me enseñó y me enseña lo que es sentir emoción cada día, lo que es la risa pero no esa risa hacia mi persona sino una risa contagiosa, una risa alegre, sin prejuicios. Esa amistad sobre todo me enseñó a eliminar prejuicios porque fijate que los amigos que más parecían buenas personas son los que más me han hecho daño, y esas amistades en los que la gente empieza a meter mierda o empiezan a decir si es que tú no pegas con esas personas son las que más funcionan. Porque esa amistad al contrario que todas las que he tenido en mi vida ha sabido aguantar todo, las tormentas, los tsunamis y no se ha ido, no se ha esfumado y esa es la mayor prueba de que esa amistad puede ser para siempre y fijate que no creo en los para siempre, pero cada día estoy convencido de ello porque la felicidad que siento este año no es normal y sé que las personas me envidian o me juzgan pero me da igual.
La amistad es darlo TODO por la otra persona, preocuparte por ella, no hacer que esa persona se sienta aburrida, la amistad es todo menos aburrido, y la amistad no es rendirte a la primera de cambio ni es alejarse cuando las cosas son feas, la amistad es discutir a grito pelado pero a la cara y también la amistad es abrazar a alguien con tanta intensidad que sabes que quieres tener a esa persona a tu lado siempre y no hablo de amor, hablo de amistad. Porque la amistad también es sentirte seguro, sentir que tienes un refugio, la amistad también es sinceridad y es evitar que las personas comentan errores aunque a veces seamos tan cabezotas de tener ese orgullo de no admitirlo. Y me he dado cuenta de que soy muy feliz porque esas personas que tengo hoy al lado me quieren por cómo soy, en todos los aspectos, me quieren fea y me quieren guapa, me quieren cuando me río y cuando me lloro, porque esas personas no creen que soy pesada, al contrario. Me han enseñado que las verdaderas amistades no se agotan, no tienen caducidad. Y no me voy a cansar de ellos, y ellos son como una cadena, que te van añadiendo más personas. Pero como ellos ningunos, aunque también me han hecho conocer personas que me han demostrado tan pocas cosas y sin tener una amistad blinada que pienso que he vivido mucho tiempo en una pesadilla y no en la realidad.
Madre mía, lo que cuesta esta amistad, porque esta amistad no se diferencia tanto de las otras, también ha estado lleno de dudas, de cuestas peligrosas, de "no me importas" aunque todos sabíamos que esa mentira, ah, y la amistad también es perder el norte cuando notas su ausencia, perder el norte completamente y cambiar de cara. Porque esas personas cuando no están me quitan esa máscara alegre, y porque sé que hasta la mayor tragedia la puedo superar si las tengo al lado.
Quizá tenga más amigos, cierto. Seguro. Pero como ellos, ninguno porque ningún otro ha estado dandome la mano todos los días, nadie ha tenido paciencia. Ellos nunca me han fallado pero algunos sí que me han dado la espalda. Para mí la amistad son sorpresas agradables, he sufrido demasiado por desconfiar, porque este año no es mi año amoroso pero si es un año de amistad. Y porque ahora sé la verdadera definición de la amistad y tacho mi pasado como algo que no fue real. 
Y que los siempre claro que existen porque esto no lo voy a poder, cada día es una aventura, es un sueño, es algo que creía que inalcanzable porque quizás eso es la amistad, una utopía, una amistad.
Porque quizás con el tiempo pueda hablar de más amistades pero no sé, pienso que prioridad a quien te la da, y para mí lo que estoy viviendo ahora mismo no lo cambiaría por ninguna época, porque la verdad muchas personas había pero pocas que marcasen de verdad.
SIEMPRE.

jueves, 12 de enero de 2017

Historias.

Hay todo tipo de historias, historias tipo Disney con final feliz pero que son desconocidas en el mundo real, hay historias con final trágico y luego hay historias surrealistas.
Hay historias tristes, de esas que se te quedan en el corazón para recordarte que la vida no es purpurina ni es una pasarela roja donde todos te aplauden mientras vas lanzando besos. Que va. Eso puede existir, pero dura un instante como todas las cosas buenas.
Hay historias más alegres pero incluso las historias más alegres tienen una parte oscura pero que al final consiguieron quedar en el olvido para dejar paso a algo mejor. 
Todos tenemos varias historias, historias que recordamos con una sonrisa y otras que intentamos dejar en el tintero cuanto antes mejor. 
Estaba viendo videos sobre algunas historias que he vivido, y es curioso porque a veces las personas somos tan ignorantes que nos agarramos a esos videos como si en el presente esa historia siguiese, pero es mentira, es un espejismo porque esa historia grabada en ese video acabó, y aunque mientras la ves quieras agarrarte a algo imposible como es revivirlo cuando ese video acaba la realidad te da la ostia, te demuestra que hay cosas que acaban porque el destino lo quiso o porque las personas lo quisieron.
Porque lo malo de las fantasías es que son eso, fantasías. Puedes soñar con que las cosas pueden repetirse pero al despertar te darás cuenta de que eso es mentira, las personas cambian, el tiempo cambia y los lugares también. Quizá el problema es que el momento ya pasó y las personas ya no están en el mismo lugar que antes.
Pero mientras esas historias hayan merecido la pena pienso que habremos hecho algo bien, porque la ventaja de que una historia acabé es que otra está por empezar, otra historia diferente. Lo mejor de las historias es que son imprevisibles para bien y para mal, y esa emoción que sientes de no saber que va a pasar en cada momento es indescriptible. Esa emoción de poder experimentar nuevas sensaciones es la mejor dle mundo porque por un instante te hace olvidar ese pasado que te sigue atormentando. El pasado no sirve, bueno, sí sirve para gastar miles de clínex llorando mientras buscas un por qué ha terminado si nadie lo había avisado, pero es triste pero nadie te avisa del fin de las historias porque llegan y punto. Y como no estás preparado, el dolor es más real, las lágrimas son más reales y el susto es más real. Y no lo asumes, estás en shock pensando que todo tiene arreglo pero las despedidas a veces son definitivas y se necesita una buena terapia de tiempo para poder recobrarse de todo. Porque los sentimientos de verdad son muy duraderos, eso es bueno porque no se acaban de un día para otro pero también es malo porque cuando deben de desaparecer no quieren desaparecer, se agarran, buscando razones inútiles porque a veces nos empeñamos en cosas imposibles o en cosas que hace tiempo perdieron su brillo.
Porque intentamos reanudar historias que ya están muertas y cuando nos damos cuenta de que ya no es igual, es cuando queremos huir. 
Yo soy de las que se aferran a las historias como si fueran personas, y el sentimiento no es mutuo, pero quizás es hora de apagar las historias por mucha rabia que me dé, porque los recuerdos se quedan en recuerdos, porque la vida no son recuerdos, son momentos que vivimos a cada instante. Los recuerdos sólo te van a llenar de forma parcial, porque lo que llena son las historias del presente. Diría que carpe diem. 
Que más da, también creo en el destino y creo que el destino es capaz de llevarnos a personas para que tengamos una historia nueva y mejor, porque a veces la casualidad y el destino van juntas de la mano y son capaces de hacer que escribamos nuestro presente porque nadie sabe qué momento nos puede cambiar, puede ser cualquiera y eso es lo bueno. Que a veces una mala puerta sirve para abrir más y mejores. Porque no lo olvidéis que el fin sólo llega cuando la historia no se puede estirar más. 
Porque quien te quiere, te busca, y cada personaje decide en qué historia debe permanecer. Quizá sufrimos para poder darnos cuenta del valor de tener a tantas buenas personas a nuestro lado, o quizá sólo sufrimos porque es un tránsito, porque quien dice que el dolor sirve para aprender, también lo dice como manera de intentar avanzar aunque sepa que hay dolores que no dan lecciones, que sólo hacen eso, hacernos sufrir. Porque a veces las lecciones también se aprenden cuando somos felices, porque cuando somos felices nos damos cuenta de todo lo que podemos llegar a ser. 
Me gusta cuando estoy feliz, me encanta cuando estoy loca, y es en esos momentos en los que me digo que merece la pena vivir y ojalá esta historia esté lleno de locuras y menos de dolor, que dolor ya he sufrido demasiado. Y ojalá en esta nueva historia no haya móviles, y ojalá tampoco haya muertes, ni enfermedades, por lo menos en esta historia. Porque quiero reírme hasta no parar, porque quiero seguir siendo yo aunque eso signifique que la gente me critiqué porque si algo he aprendido hoy es que la gente le encanta hablar, pero deberíamos de saber pasar de las criticas menos de aquellas que van hacia las personas que queremos, porque la verdad me gustaría también ser la héroe de esa historia, la que hace que todas las personas que le importan sean felices y sonrían. Porque es hora de vencer a los villanos. Y merece la pena, no hay nada mejor que te abracen, eso es lo que hace que mi historia tenga sentido. Esto es personal, cada uno ve su historia de una manera u otra. Yo la veo como una película. Y quiero ser de las buenas aunque cueste, aunque me lleve palos y me los siga llevando pero en esta historia sé que no tengo por qué llevar esa carga sola. Aunque cueste, porque ceusta, esta historia ya no tiene un solo personaje. 
Cuando veais vuestra vida no veais a esas personas que os intentan hacer daño, intentad apartadlas, que no se metan en vuestra vida, si ellos no tienen vida, que no se metan en la vuestra. Esas personas no merecen la pena, la verdad. Y siempre guiaos por vuestro corazón que al final es lo mejor que podéis hacer y siempre id a por lo que queráis sin tener miedo a lo de vuestro alrededor porque es vuestra historia y nadie tiene por qué meterse o juzgarla. Y las buenas historias siempre tienen obstáculos pero por una vez quizás la historia puede convertirse en cuento y destruir esos obstáculos. Merece la pena, seguir luchando. Y también merece la pena dejar el drama y pasarse a la comedia. 
Lo malo de mi historia es que se me suele olvidar y siempre necesito que me la recuerden, que me refresquen las ideas pero bueno, ahora mismo lo veo todo tan claro que no tengo miedo a los bajones que tenga, ni a las subidas. Lo que quiero es disfrutar del camino, y no sé. Quizá es la clave, quizá es el objetivo, morir con muchas historias pero teniendo clara que una sola es la que nos ha marcado. Quizá esta sea la definitiva, quien sabe.