Resilencia es una palabra que me parece preciosa, llamativa, que dice mucho. Resilencia es la capacidad que tiene una persona para superar una situación traumática como puede ser la muerte de un ser querido o un accidente... Resilencia es una palabra general, porque el dolor es tan diferente, para algunos el dolor es algo fácil de definir y más fácil aún de vivir, para otros es más difícil, creen que el dolor es algo extremo, es algo que tocamos con los dedos en muy pocas ocasiones. Resilencia es una etiqueta que cada uno de nosotros tenemos pero esas etiquetas son todas distintas. No quiero que penséis que esta entrada es una entrada para que aprendáis más vocabulario, no es lo que pretendo. Resilencia es como el puerto que nos permite llegar al mar donde liberamos nuestras frustraciones y miedos. Resilencia es un paso tan necesario en nuestra vida. Es curioso porque el corrector me marca resilencia, por eso me gusta esta palabra, porque pocas personas la conocen pero las que lo conocen tienen esa palabra pegada en su corazón.
Resilencia además es una palabra que te fortalece, que te da valor, es lo que te permite ser feliz, es lo que te permite cerrar la puerta a todos esos problemas. Al fin y al cabo, la resilencia es el futuro, pero no un futuro miserable sino un futuro lleno de esperanza.
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Me llamo Vera, aunque es probable que es lo que sepáis, voy a intentar escribir de este blog de tal manera que consiga comunicarme con todos lo que lo estáis leyendo. Yo no soy una persona fácil, al contrario, soy más complicada que todos los tramas que puedan haber en juego de tronos, así que fíjate. Voy a intentar aconsejaros, porque sé poco de la vida, pero lo poco que sé me apetece compartidlo con vosotros. La vida me ha enseñado que a veces el dolor no lo causa la vida, nos lo causamos notros mismos. Y la vida no tiene un punto de equilibrio al que podamos llegar, porque la vida no es equilibrio, la vida es peor que una montaña rusa. Porque en esa montaña rusa no ves donde está la caída ni tampoco sabes la subida, te montas como si tuvieras una venda en los ojos. Y tú eres el que decide adonde quiere llegar. Voy a hablaros de mi montaña rusa, siempre he sabido que mi vida no iba a ser normal, porque yo tampoco pretendo ser normal. Sabía desde pequeña que mi vida iba a estar llena de curvas, de semáforos, de multas por decirlo de alguna manera y de accidentes, siempre me lo he buscado tanto lo bueno como lo malo. Pero con los años me he dado cuenta de que soy una persona insoportable, difícil de soportar. He vivido con cargas que me he ido inventado yo y yo misma me he inventado excusas para no conseguir llegar a la felicidad, otras veces he huido de la felicidad por miedo a que me comiera. Siempre he tenido temor a la felicidad, porque nunca he pensado que la felicidad era para mí. Aunque con el paso del tiempo no sé definir la felicidad, porque es algo tan efímero pero también tan maravilloso, tan esencial. Por esos momentos de felicidad no tiro la toalla porque en realidad esos momentos me hacen creer en todo lo que tengo a mí alrededor. Siempre he sido una persona introvertida, que nunca ha sabido expresarse de otra manera que no sea por escrito. Es como que siempre he estado en un callejón sin salida, y escribir siempre me había servido para poder salir de él pero he comprendido que vivir sólo a base de lo que escribo es un arma de doble filo que también me ha causado mucho dolor, el hecho de no poder expresar en persona lo que quiero decir o lo que siento ha hecho que en muchas situaciones tuviera que huir, ha hecho que perdiera a personas por no ser capaz de decir lo que se me pasaba por la mente. Y siempre acabó diciendo lo contrario, soy capaz de soltar veneno por la boca, por eso digo que soy insoportable en ciertos momentos. Y nunca he tenido el cuenta el factor del cansancio, de que las personas digan adiós y se marchen de mi vida. Nunca he pensado en las consecuencias de mis actos, siempre he sido impulsiva y siempre he pensado que todo tiene solución, incluso aquello que se estaba pudriendo delante de mis narices. Siempre he pensado que iba a ser la héroe de alguna persona, de varias personas, siempre me quería poner en ese papel y muchas veces eso me ha llenado de egocentrismo, el pensar que era especial y que mi vida era mi película sólo me ha creado disgustos. No sé si me gusta llamar la atención, no creo, porque lo que pienso es que me gusta saber que soy importante para las personas constantemente. Soy de esas pocas personas que sienten un vació que necesita ser lleno diariamente, que necesita cariño a todas horas y que es una persona demasiado emapalagosa. Siempre he tenido un pavor a perder todo lo bueno que llega y de decepcionar y ese pavor es el que ha causado ambas cosas. Esa inseguridad me ha hecho perder personas que para mí eran esenciales, me han hecho crear una máscara de otra persona en la que no me identifico pero que soy yo, y cuando me quitó la careta lloró pero sabiendo que te puedes quitar la careta pero que lo hecho, hecho seguirá estando. No se puede anular las acciones, ni cancelar lo que haces desgraciadamente. Sé que este blog no es el mejor que he escrito, porque tengo como un nudo en la garganta que no me permite escribir todas las cosas que siento y es probable que ni siquiera os esté traspasando las pantallas. Simplemente vivo de momentos, de circunstancias y es difícil adaptarse a mí, a mi vida. Siempre digo que mantenerse lejos de mí es como la mejor manera de sobrevivir. Porque sí quieres estar a mi lado, tienes que saber que es completamente inútil intentar cambiarme, porque yo no cambio aunque me lo digas cinco veces. Aunque sí que cambió, que tontería. Soy incoherente, estoy lleno de locura y esa locura me hace perseguir a quien quiero, me hace decir las cosas más bonitas por las personas a las que quiero mantener y esa locura también me hace decir cosas de las que me arrepiento. Soy una sentimental, que está lleno de sentimientos, que probablemente es tripolar, que probablemente no sepa ni cómo definir su vida, ni su personalidad, que no sabe lo qué quiere ni lo qué no quiere, que se agarra a cada momento y se queda hasta las tres de la mañana recordando esos momentos. Soy completamente aquel prototipo de persona que probablemente no vayas a conocer en tu vida, soy rara y no me importa ser absurda porque para mí esa absurdez es la que me hace feliz. Soy melodramática, lloro lo que haga falta, río aunque sea una risa completamente falsa sólo para demostrar que quiero seguir ahí, que quiero seguir viviendo ese momento y gritó lo que haga falta, porque quiero que me oigan bien alto. Porque he perdido a muchas personas, pero tengo claro que cuando pierdes muchas veces no es porque las personas hagas trampa, muchas veces es porque has jugado mal la partida y yo siempre acabo perdiendo en el último minuto los campeonatos. Soy así, soy intensa. Que cree en los para siempre de películas, de series y también de la vida real. Y sigo creyendo en los para siempre, y no me cansó de luchar. Porque cuando todo parece que señala la palabra fin yo sigo agarrándome a todo lo que haga falta para cambiar ese fin en principio. Porque también sé que lo bueno de los finales es que hay otro principio pero y sí hay principios distintos con las mismas personas. Y sí hay que perder a las personas para darse cuenta de que lo necesitas con toda la fuerza del mundo y sí nunca es demasiado tarde para luchar aunque muchas veces fracases. Porque siempre he fracasado, y siempre he acabado en lo más bajo y eso me ha servido para llorar, para golpear bien fuerte el suelo y aprender que esta vida no está hecha para cobardes, no está hecha para personas que tienen miedo de fallar porque lo probable es que fallen. Pero tengo una buena noticia, yo he aprendido que cada día es un mundo distinto, que hoy te duermes teniendo todo tu mundo en ruinas, y al día siguiente esas ruinas volverán a juntarse y no hay nada seguro. Lo único seguro es que si pierdes el tiempo perderás personas pero también perderás toda esa preciosa vida que tienes a tú alrededor. Y te lo digo yo, yo la persona más incoherente, la que se odia a sí misma, la que no aguanta su reflejo pero que luego es capaz de presumir y de ponerse chula, la persona que no es capaz de expresar sus sentimientos por su boca pero luego con un bolígrafo no puede parar de expresarlos, la que aparenta ser silenciosa pero que tiene miedo del silencio en sí, la que da consejos a los demás pero luego no sabe aconsejarse a sí misma... Hoy no ha sido mi día, y este no será mi mejor entrada pero no importa, lo que importa son las ganas que tengas de mejorar y yo tengo tantas ganas de mejorar mi vida. No quiero tirar a la basura todo aquello por lo que he luchado, o todo aquello que se me cayó del cielo como un regalo, no quiero prescindir de todo aquello que ha conseguido formarme. Porque sé que actúo como una niñata y muchas veces como una persona que está zumbada pero también sé que la vida está para desequilibrados como yo, para personas que saben que los cambios serán bruscos y en vez de huir, se dejan llevar. La vida debería de tener valientes como yo, que siguen creyendo en esa vida intensa, en esa vida llena de emociones, que odia la rutina, que intenta hacer que los días sean divertidos y dejen de ser monótonos. La vida está para valientes, para apostar fuerte por todo aquello en lo que creas aunque ni siquiera lo hayas visto, aunque todo haya apostado lo contrario, porque las apariencias engañan. Parezco la persona más madura y sólo soy una inmadura. Creo que escribo bien pero probablemente este la última en ese arte llamado escritura. Pero para mí escribir no es una competición, escribir son las alas que me permiten volar, la escritura me conoce más que a mí misma, porque ella es la que consigue plasmar mis sentimientos. Ella sabe mi odio hacia mí misma, también sé mis miedos y también sabe que muchas veces mi boca no es capaz de decir todo lo que mi mente fabrica. Ella sabe qué a quien más quiero es a quién más falló pero también por la que más daría. No soy ni la mejor hija ni la mejor amiga, decepciono porque no soy uno de esos regalos que se publicitan y que se esperan con una sonrisa de oreja a oreja, soy una persona que actúa por impulsos y que normalmente se arrepiente de ellos. Claro que quiero cambiar pero no quiero cambiar lo que soy, quiero cambiar esa parte que hace que haya personas que no estén a mi lado ahora mismo. Esa parte egoísta que necesito eliminar. Yo creo en mí, necesito que el mundo crea en mí, que me de una oportunidad de vivir. Porque resilencia es eso no, dejar siempre a un lado todo aquello que me duele e intentar mejorar mi vida para ser feliz aunque sea por un rato.
He crecido viendo historias que han fracasado, he visto personas que se han ido sin decir adiós, he visto como una pequeña Vera se daba cuenta de que esa amistad tan fuerte e intensa se rompía en mil fracasos, he visto como la pequeña Vera se enamoraba por primera vez de la persona incorrecta, rompiendo la normalidad, como la pequeña Vera se dio cuenta de que todo lo que ella pensaba que debía de ser su vida dejaba de serlo simplemente por el hecho de que ella no era así y ella no quería eso, he visto como Vera empezaba a equivocarse, alejándose de esas personas que la daban la mano y acercándose a las personas que le causaban daño, he visto a esa Vera empeñada en no escuchar los consejos que la daban, que no quería escuchar a nadie, cabezona como nadie, la que empezó a decepcionar a su familia, la que huía de las situaciones, a la Vera que empezó a descubrir su pavor y sus miedos, que empezaba a ir abriendo sus inseguridades y que empezaban a dejarla cicatrices tan profundas como dolorosas, he conocido a esa Vera con el paso de los años, a una Vera fácil de enamorar, a una Vera complicada, que siempre se ha apartado de todo aquello que la asustaba, a esa persona pequeña que no hablaba, que buscaba la confianza como si fuera una medicina para que ella empezara a hablar bien, la he visto intentar encajar en lugares donde su sitio no estaba allí, buscando amistades desesperadas, y ella se conformaba aunque ella anhelaba una amistad de verdad e intensa, la he visto llorar por amor, un amor que muchas veces no comprendía. He visto a Vera destrozada, llorando, la he visto autodestruyéndose e intentando huir. Pero también he visto a una Vera plátonica y feliz, y lo más curioso es que no la he visto en estos últimos años, era una felicidad artificial, falsa y forzada. Ahora he visto la verdadera felicidad, debajo de todos esos espectáculos que Vera le gustaba montar, debajo de ese dolor, de esa impaciencia por no poder cambiar, de esas inseguridades. Porque he visto a Vera con miedo por entrar en un lugar que ni siquiera sabía que existía pero era un miedo positivo, ese miedo se iba convirtiendo en felicidad. Pero Vera le costaba y le seguirá costando, porque tenía tantos errores pero yo la he visto llorar de felicidad, llorar de risa, emocionarse, sentirse bien con ella misma en tantas ocasiones y también tan mla, pero la he visto querer como nunca había querido a las personas, porque la he visto apostando por una amistad y acertando de pleno y es una sensación que no se puede explicar. Y ella, ella es complicada y siempre lo seguirá siendo, y tendrá sus rachas, y se desviará porque ella es tan buena y pura, ella vive de recuerdos, y ella siempre pensará en los demás. Y a veces intenta pensar tanto en los demás, que actúa sin saber que por mucho que piense en los demás nunca tendrá sus mismos pensamientos. Que ella piensa que es un estorbo aunque es un regalo pero ella siempre se vio un juguete en mano de las personas, ella siempre se vio como un objeto molesto, ella siempre se vio como algo malo y cuando se da cuenta de que para algunas personas es algo tan bueno, ella huye, por miedo, porque no quiere ilusionarse, por lo que sea. Ella es así y probablemente siga, aunque poco a poco vaya dejando fases del pasado atrás y ella poco a poco mejore pero ella seguirá siendo esa chica desviada, que siempre se pierde aunque siempre consigue encontrarse. Que le gusta decir te quiero diez mil veces para saber que todo lo que tiene lo sigue teniendo y punto, le gusta sentir ese cariño, esa seguridad de que no sólo llama la atención, de que también es el interés de las personas, que necesita sentirse importante porque sino se siente apartada, que sabe sus errores pero les cuesta corregirlos, que no quiere pedir ayuda porque se siente como un extraterrestre, un extraterrestre de otro color, de otra forma... Es una persona que siempre será distinta, que le cuesta expresarse y relacionarse, que tiene tanto que decir que al final calla todo. Y es esa persona que por encima de todo quiere y quiere y que quiere renunciar a muchas personas y cosas por darles la felicidad pero se equivoca en el planteamiento porque muchas veces para las demás personas la felicidad está a su lado. Y ella siempre se tropieza en todas las piedras, en todas y aunque pida perdón siempre sabe que hay una fecha de caducidad. Porque por mucho que escriba ella tiene que ponerlo en práctica pero la teoría es más sencilla. Ella sabe que lo que tiene ahora mismo vale más de lo que haya podido tener en su vida y eso le asusta más, le asusta la sensación que tiene algunos días, de perderlo. Ella se siente responsable de no estar a la altura de los demás y de no encontrar las palabras, ella al final nunca dice lo que tiene que decir y siempre ve como las personas se alejan y cuando se van es ahí cuando llora, cuando dice lo que tiene que decir pero demasiado tarde. Y para ella resilencia es intentar arreglar lo que ella rompe, para ella resilencia es luchar por lo que quiere, para ella resilencia es volver a tener todo aquello que la hace feliz. A ella le cuesta romper las historias, aunque las ha roto pero ella ya encontró su para siempre y ella no quiere que ese para siempre se esfume porque ella ya tiene 16 años, ya dejó de tener 10 años y ella ya sólo quiere volver a la felicidad que tenía antes. Y para ella su resilencia es superar los problemas que tuvo atrás y poder ser feliz de una vez.